Alfaguara publica ‘La Cacería’, de Alejandro Paternain

Entre los distintos subgéneros de la narrativa de aventuras, hay uno que siempre ha sido garantía de éxito: la novela de piratas al estilo de las grandes creaciones de Emilio Salgari. Y, precisamente, en ese se adscribe ‘La cacería’, del uruguayo Alejandro Paternain, que también nos recuerda a los textos de Conrad o Herman Melville.

La novela de aventuras e intriga siempre ha gozado del favor del público. Sin embargo, dentro de lo que puede considerarse como tal, hay un subgénero que, curiosamente, ha estado bastante olvidado hasta hace muy poco tiempo y ello a pesar de ser casi una garantía de éxito. Se trata de la novela de piratas al estilo de las inolvidables obras de Emilio Salgari, quién, por cierto, se hizo rico con ellas, especialmente con las serie dedicada a Sandokán, “el tigre de Malasia”.

'La cacería' recupera el género de la narrativa de piratas. En la foto, barco corsario

'La cacería' recupera la narrativa de piratas. En la foto, recreación de un barco corsario

Sin embargo, hay algunas excepciones. Una de las más interesantes es el uruguayo Alejandro Paternain (Montevideo, 1933-2004), periodista y profesor de literatura que presenta una variada obra.

Ésta incluye ensayos, críticas literarias y, sobre todo novelas. Algunas son de carácter íntimo y muestran inquietudes existenciales; es el caso de ‘Oficio de réquiem’ y ‘Aguas en Nazareth’. Otros relatos son, por el contrario, humorísticos, como ‘Dos rivales y una fuga’ o ‘La batalla del río de La Lata’. Pero, finalmente, unos terceros entran de lleno en el género histórico y, sobre todo, de aventuras; así sucede con ‘Señor de la niebla’, ‘La ciudad de los milagros’ y ‘Los fuegos del Sacramento’.

Pero su novela que mejor encaja en el último subgénero citado es ‘La cacería’, que ahora recupera la editorial Alfaguara. Nos sitúa en 1819, cuando el capitán portugués Basilio de Brito, al mando del velero Espíritu Santo, comienza una persecución implacable a lo largo de la costa brasileña. El objeto de su seguimiento es la goleta corsaria de John Blackbourne. El relato coloca frente a frente, por tanto, a dos hombres diametralmente separados por su oficio pero unidos por su amor al mar y éste enfrentamiento es, quizá uno de los aspectos más brillantes del relato.

Pero posee otros muchos. Nos los señala otro escritor enamorado del mar, Arturo Pérez-Reverte: “una narración de aroma deliberadamente clásico, perfecta para lectores aficionados al mar; de esos que, con la imaginación, todavía son capaces de viajar en la Hispaniola a la isla de los piratas, arponear ballenas a bordo del Pequod….Pero también una historia perfecta para quiénes consideran que abrir las tapas de un buen libro es franquear una puerta hacia la vida y la aventura”. Ante la opinión de un experto, poco queda por decir, sino que estamos plenamente de acuerdo. Únicamente señalar que su lectura nos deja el regusto de las grandes obras marinas al estilo, salvando las inevitables distancias, de Herman Melville o Joseph Conrad.

Fuente: Alfaguara.

Foto: Pasionviajes.com.

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