La puerta de la luna

“La puerta de la luna” es una recopilación de cuentos de la ganadora del Premio Cervantes 2010 Ana María Matute, con la intención de mostrarnos, principalmente, la rebelión de la autora ante la injusticia y la falta de amor, hilo conductor en casi todos sus cuentos.

Dicen que hay pocas cosas que tengan tanta magia como un cuento, que envuelve al niño por sus palabras e imágenes, que hace que deje volar su imaginación. Pero ese cuento puede reunir toda la magia del universo si lo ha escrito Ana María Matute.

Ana María Matute

La ganadora del Premio Cervantes 2010 ha reunido todos sus cuentos completos en “La puerta de la luna”. El libro es una puerta a la obra de esta escritora que, desde que escribió su primer cuento a los cinco años, ha vivido por y para la literatura. Ella misma reconoce que la literatura “me ha dado plenitud de ser yo, de expresarme en la mejor manera que sé“. El primer cuento que vio publicado fue El chico de al lado” y cuando vio sus letras impresas en letras de molde, compró varios ejemplares del periódico en el que se publicó.

El libro “La puerta de la luna” recoge cuentos y artículos de Matute desde los años cincuenta hasta 1998. Pocos escritores han reflejado el mundo de la niñez como lo ha hecho ella pues, en muchos de ellos, los niños son los protagonistas. Pero ella no quiere llegar solamente a éstos, sino también a sus padres, “haciendo cuentos sobre niños para padres, para que aprendan“.

Si tuviéramos que buscar algún elemento que esté más o menos presente en todos los cuentos, es la rebelión de la autora ante la injusticia y la falta de amor. En su literatura, la Guerra Civil Española y la posguerra, la incomunicación o la injusticia social son temas recurrentes pues considera que “todo escritor debe estar comprometido“. De hecho, para ella: los cuentos infantiles clásicos, que hunden sus raíces en la Edad Media, se incluye todo: la marginación de la mujer en La Bella Durmiente o el hambre del campesino en Hansel y Gretel y en Pulgarcito“.

Los cuentos son uno de los aspectos más inolvidables e intensos en la primera infancia. Aunque un niño a temprana edad no sepa leer, sí que, escuchando las palabras del narrador, lo desarrolla imaginando los bosques, animales, paisajes y personajes que evocan. Puede haber miles de cuentos en el mundo y, aunque sus personajes se parezcan o su temática se repita, ninguno de ellos será igual. Ninguno de ellos provocará los mismos sentimientos y emociones en la mente del niño. Porque, cuando lees un cuento a un niño, ves cómo se le curvan los labios en una sonrisa o cómo se le iluminan los ojos dándole un brillo especial que la mayoría de las personas adultas hemos perdido. Ese brillo de la inocencia, de lo irracional, pero, sobre todo, ese brillo de que todo puede ser posible.

De esta forma, “La puerta de la luna”, es una puerta y una ventana a soñar, no sólo con la luna, sino con todo aquello que podamos imaginar. Así que ¿soñamos?

Foto por sagabardon en Flickr

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