‘Parte de una historia’, de Ignacio Aldecoa

Una novela realista que pertenece a la trilogía del mismo título, centrada en el mundo de los trabajadores del mar.

ignacio

En consonancia con lo que ocurría en otros países como Italia con su Neorrealismo, en España se desarrolló a mediados de los años cincuenta del pasado siglo una corriente literaria a la que se ha bautizado como Realismo social. Se proponía hablar de la actualidad con intención crítica y, a veces, política. Como ésta suele casar mal con la Literatura, aquellas obras y sus autores en muchos casos no pasaron de la mediocridad.

Sin embargo, hubo honrosas excepciones. Fue un tiempo en que surgieron algunos buenos escritores como Juan García Hortelano, Antonio Ferres o Jesús Fernández Santos. Pero, probablemente, el más fino estilista de todos ellos fuera el vasco Ignacio Aldecoa Isasi (Vitoria, 1925-1969).

Licenciado en Filosofía y Letras y asiduo al muy literario Café Gijón, Aldecoa fue, en efecto, un magnífico escritor cuya prematura muerte nos impide saber hasta donde podría haber llegado. Destacó especialmente en el ámbito del relato breve. Entre las colecciones de éstos que publicó se hallan ‘El corazón y otros frutos amargos’, ‘Vísperas del silencio’ y ‘Los pájaros de Baden-Baden’. En cuanto a la novela, debutó con ‘El fulgor y la sangre’, una obra excelente que recrea la dura vida de la Guardia Civil en el mundo rural, si bien en sentido más amplio su tema central es la soledad y la monotonía. Era la primera entrega de una trilogía titulada ‘La España inmóvil’ de la cual sólo llegaría a publicar la segunda, ‘Con el viento solano’.

También ‘Parte de una historia’ es el segundo volumen de una trilogía (aunque es igualmente el nombre que dio a ésta) ahora dedicada a los profesionales de la mar. El primero, ‘Gran Sol’, refleja la vida de los pescadores de altura del norte de España. En cambio, ‘Parte de una historia’ nos lleva a una isla del archipiélago canario, más concretamente a un pequeño pueblo pesquero cuyos habitantes se ganan la vida faenando en la costa.

Cuando naufraga un yate, los nativos rescatan a los turistas americanos que lo ocupan y que se quedarán un tiempo en la isla. Ello es aprovechado por Aldecoa para mostrarnos con cierta dosis de humor el contraste entre unos y otros. Sin embargo, una tragedia viene a empañar la tranquila convivencia: Jerry, uno de los americanos, muere en un accidente. Como era costumbre entonces, la trama nos es contada por un narrador-testigo, un visitante de la isla al que denominan «el Cristiano». Y, en suma, se trata de una novela de costumbres.

Vía: ‘Isla Bahía’.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...