Vampiros de ficción y ficciones de vampiros

La saga Crepúsculo ha vuelto a poner de moda la narrativa de vampiros. Sin embargo, los orígenes de esta temática se remontan al siglo XVIII y se inicia en la lírica. El primer relato en abordarla es de Polidori, amigo personal de Lord Byron -algunos se lo atribuyen a él- y, desde entonces el género fue cultivado por muchos de los grandes autores de la época, hasta llegar al mítico Drácula, de Bram Stoker.

En los últimos tiempos se han puesto de nuevo de moda la literatura y el cine de vampiros. La famosa saga de Crepúsculo ha alcanzado tal éxito que, con ella, se revitaliza un género que, realmente, nunca dejó de cultivarse del todo.

Foto de una réplica en cera de Vlad Tepes

Réplica en cera de Vlad Tepes, el vampiro legendario

Y es que la novela de vampiros ha gozado desde sus orígenes de gran éxito. Pero curiosamente, éstos deben buscarse, no en la narrativa, sino en la poesía. En efecto, el género –dejando a un lado las antiguas tradiciones orales de la Europa orientalse inicia en la lírica. Concretamente, una composición del alemán Ossenfelder titulada precisamente así, El vampiro, está considerada como el primer texto literario en que se aborda el tema.

Posteriormente, otros grandes de la poesía germánica se ocuparían también del tema de los vampiros: Bürger, en Lenore y Johann Wolfgang Goethe en La novia de Corinto fueron algunos de ellos. En la obra de éste último, concretamente, una muchacha muere de pena porque no la dejan casarse con su amado y, como venganza, se presenta por la noche en la alcoba de éste para estar con él, tras lo cual lo vampiriza.

Posteriormente, el género pasa a otros países. Incluso Lord Byron compuso un poema sobre él. Se titula El Giaour, fragmento de un cuento turco y presenta, por vez primera, la figura del vampiro como un ser atormentado.


Precisamente sería un amigo del polémico lord quién escribiría –en la misma noche en que Mary Shelley fraguó su Frankenstein– el primer relato sobre vampiros. Se trata de John William Polidori, aunque algunos señalan como verdadero autor al propio Byron. Se titula El vampiro y su protagonista se inspira en la propia personalidad excéntrica de éste.

Poco después aparecería en la misma Inglaterra Varney el vampiro, un folletín por entregas que duró ciento nueve semanas y que tiene el honor de ser la obra donde aparece por vez primera el vampiro que entra por la ventana para beber la sangre de una doncella dormida.

Para entonces, el género también había prendido con fuerza en Francia, en buena medida gracias a un ensayo anónimo titulado Disertación del abad Calmet –aparecido en 1746-, que trataba el tema a partir de las leyendas de la Europa oriental. Muchos románticos galos escribieron relatos sobre vampiros: Próspero Merimée, Teophile Gautier en La muerta enamorada, Alejandro Dumas padre o Guy de Maupassant en El Horla entre ellos.

Foto de Bram Stoker

Bram Stoker, mítico creador de Drácula

Con la fama del mito extendida por todo el mundo, un sin fin de autores se ocuparon de él: desde Tolstoi en Upiros hasta Edgar Allan Poe en Berenice, pasando por el germano Hoffman o Le Fanu.

Y así llegamos al famosísimo Drácula, de Bram Stoker, novela de vampiros por excelencia y con la que el género alcanza su máximo esplendor, convirtiendo a su figura protagonista en verdadero mito literario.

Fuente: Linkmesh.

Fotos: Vlad Tepes: Cliff 1066 en Flickr | Bram Stoker: Dr. Junge en Wikimedia.

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