El caballo del rey don Sancho, de José Zorrilla, intrigas en la Castilla medieval

José Zorrilla, que se dio a conocer como poeta en el entierro de Mariano José de Larra, es considerado hoy como uno de los principales representantes -si no el principal- del Romanticismo español. Su teatro, al margen del Tenorio, busca la ambientación histórica para desarrollar tramas repletas de conspiraciones y pasiones desatadas. Buena muestra de ello es El caballo del rey don Sancho.

El día quince de febrero de 1837, una multitudinaria manifestación de duelo se había congregado para despedir a Mariano José de Larra, que se había suicidado dos días antes.

Entre esta muchedumbre romántica, un joven desconocido se adelantó para leer unos versos que había compuesto en honor al ilustre escritor fallecido. Era José Zorrilla (Valladolid, 1817-1893) y, con el tiempo, llegaría a convertirse en la figura más duradera del Romanticismo español.

Foto de la casa natal de Zorrilla con su retrato en primer plano

Casa natal de Zorrilla con el retrato del escritor en primer plano

Porque, si bien otros como el propio Larra o José de Espronceda han sido considerados por su biografía más genuinamente representativos del movimiento, quién lo personificó con más fuerza –en buena medida, gracias a su Tenorioen el ideario colectivo fue el poeta vallisoletano.

A ello contribuyó igualmente su larga vida y su extensa obra, compuesta por poemas, leyendas y obras teatrales. Una abundante producción que, sin embargo no impediría que viviese perseguido por los problemas económicos.

Y eso que llegó, incluso, a ser coronado como poeta laureado de España en 1889, en una ceremonia que tuvo lugar en Granada con la presencia de la propia Reina Regente María Cristina y que se le concedió una pensión vitalicia.

Como poeta, lo mejor de su producción quizá sean las Leyendas. Un conjunto de relatos al estilo de los creados por Bécquer pero, a diferencia de los de éste, escritos en verso. Son poemas narrativos de considerable extensión que nos dejan el mismo regusto mítico que las del autor sevillano.

También abundante es su obra dramática. Sin mencionar su inmortal Don Juan Tenorio, creación que ha pasado a la cima de las letras universales, la gran mayoría de su teatro es de tipo histórico, siguiendo el gusto romántico.

Se trata de obras ambientadas en la España de los siglos medievales y de la época imperial. En un tiempo tan convulso, los autores de la época encontraron un filón para presentar intrigas políticas y pasiones desatadas.

Buena muestra de todo ello es El caballo del rey don Sancho, que dramatiza las conspiraciones de García, hijo del monarca, por derrocar a su padre, que es defendido, sin embargo, por su hijo bastardo, Ramiro.

Pero la veracidad histórica es lo de menos. Zorrilla, como tantos otros autores románticos, utiliza la época como mero escenario para crear un argumento ficticio en el que incluso aparecen personajes que jamás existieron.

Lo verdaderamente importante es el conflicto dramático que responde, exclusivamente, a la creatividad del autor y a una función lúdica del teatro, que trata de alcanzar el reconocimiento del espectador con situaciones trágicas y versos exaltados.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Valvanera.

Foto: Casa natal de Zorrilla: Blogpocket en Flickr.

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