El hombre de mundo, de Ventura de la Vega, superación del drama romántico

El argentino Ventura de la Vega tiene un papel relevante dentro de la literatura española por hber marcado el camino a seguir tras el agotamiento del drama romántico. Propuso un tipo de ‘alta comedia’ con escenarios burgueses, tonos amables y una suave crítica social, de la que El hombre de mundo, que trata el drama de los celos, es su primer exponente.

Aunque generó grandes expectativas y aún mayores polémicas, el periodo de esplendor del teatro romántico duró poco. Desde el estreno del Don Álvaro del duque de Rivas hasta el del Don Juan Tenorio de Zorrilla apenas transcurren nueve años, los que median entre 1835 y 1844.

Por supuesto, siguieron estrenándose dramas románticos pero el gusto del público se comenzó a inclinar pronto por otro tipo de teatro que, como en el caso de la narrativa, seguía los rasgos del Realismo.

Foto del Teatro Español de Madrid

Fachada del Teatro Español de Madrid, del que Ventura fue director.

Esta nueva dramaturgia, conocida como ‘Alta comedia’ por sus escenarios alto-burgueses, su tono amable y por una suave sátira social que nunca llega a extremos que puedan ofender a los espectadores, fue iniciada por el argentino Ventura de la Vega (Buenos Aires, 1807-1865) con El hombre de mundo, estrenada en 1845.

El autor se había formado en la escuela de Alberto Lista, eminentemente clásica y, aunque en Don Fernando de Antequera, drama histórico, y en La muerte de César realizó concesiones al Romanticismo imperante, puede decirse que sus gustos nunca coincidieron con los de esta tendencia y sí con los anteriores.

De hecho, uno de sus modelos fue Leandro Fernández de Moratín, a quién dedicó una loa. No obstante, El hombre de mundo no responde a un retorno a los postulados clasicistas. Podría decirse que Ventura es un ecléctico, que toma rasgos clásicos y elementos románticos y construye algo nuevo.

La obra trata sobre los desvelos de Luis, un antiguo calavera que se ha casado con Clara, una muchacha honesta de la que, sin justificación alguna, da en creer que le es infiel.

Ello da lugar a no pocos equívocos pero el final es moralizante: viene a indicarnos que la culpa de los celos de Luis la tiene su vida pasada que le envenena.

Ventura de la Vega es un escritor académico: posee mayor formación literaria que la gran mayoría de sus contemporáneos y ello se aprecia en sus obras, que, aunque perfectamente construidas, no dejan de resultar un tanto frías y atildadas, muy lejos de los arrebatos románticos.

Sin embargo, no por ello son peores. Sencillamente, pertenecen a otra época distinta. Otros caminos habían llegado a la literatura que superaban definitivamente aquella etapa.

Por ello, el gran valor del dramaturgo argentino estriba en haber marcado, en una época de transición, la dirección a seguir por el nuevo drama. De ello se aprovecharían Tamayo y Baus y López de Ayala, las dos grandes figuras del teatro realista.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Francisco Arias Solís.

Foto: Teatro Español: Ernesto Sierra en Flickr.

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