‘Anna Christie’, de Eugene O’Neill, un oscuro secreto

El neoyorkino Eugene O’Neill es, probablemente, el más importante dramaturgo norteamericano del siglo XX. Heredero del realismo de Ibsen o Chéjov, sus obras constituyen una reflexión de tipo existencial acerca del ser humano. En ‘Anna Christie’, el conflicto se produce a causa de un oscuro secreto.

El arte dramático experimentó a fines del siglo XIX importantes innovaciones, que se iniciaron, probablemente, con las obras realistas del noruego Henrik Ibsen y del ruso Antón Chéjov. Tras ellos, llegaron otros autores y directores escénicos que siguieron sus directrices para aportar, no sólo contenidos dramáticos contemporáneos, sino también relevantes cambios en la representación teatral de los textos, que otorgaron mayor importancia a los elementos auxiliares de la dramaturgia, tales como la música o los efectos de escena.

Eugene O'Neill ha recibido numerosos reconocimientos. En la foto, una placa en la casa donde nació

Eugene O'Neill ha recibido numerosos reconocimientos. En la foto, una placa conmemorativa en la casa donde nació

En Estados Unidos, el introductor de estas nuevas tendencias –especialmente, de las ideas de los citados Ibsen y Chéjov- fue Eugene O’Neill (Nueva York, 1888-1953), considerado el más importante dramaturgo norteamericano del siglo XX y ganador del Premio Nobel en 1936.

Perteneciente a una familia vinculada al teatro –su padre era actor-, O’Neill se formó en escritura dramática en la Universidad de Harvard, junto al prestigioso profesor George Pierce Baker. Tras algunas obras de mayor o menor calidad, su primer gran éxito fue ‘Más allá del horizonte’, que le supuso su primer Premio Pulitzer en 1920 . A ésta seguirían otros textos entre los que destaca, indudablemente, ‘A Electra le sienta bien el luto’, que viene a ser una revisión moderna y libre de ‘La Orestiada’ de Esquilo y con la que intentaba recuperar la fuerza dramática pura de la tragedia griega clásica.

Por su parte, ‘Anna Christie’, que fue estrenada en el Teatro Vanderbilt de Broadway en 1921 y que supuso a O’Neill un nuevo Pulitzer, se centra en un conflicto familiar originado por el pasado. La protagonista vivió durante quince años con unos parientes que la explotaron, incluso uno de sus primos la violó. Como salida, se ha dedicado a la prostitución y, tras un tiempo, se propone visitar a su padre, un antiguo marinero llamado Chris que cree que su hija trabaja como institutriz y que ha desarrollado un profundo odio al mar.

Sin embargo, Anna queda inmediatamente subyugada por éste nada más llegar. Además, entre ella y un marinero, Mat Burke, surge el amor. Pero el verdadero conflicto se desencadena cuando la protagonista confiesa a ambos su verdadero oficio. Al margen de este nudo principal es, no obstante, destacable el papel que el mar ejerce en la obra. No podemos olvidar que O’Neill fue marinero en su juventud y debía conocer bien la relación de amor-odio que quiénes ejercen esta profesión albergan respecto a aquél, incluso se diría que posee un carácter simbólico nada despreciable.

Fuente: Eoneill.com.

Foto: Carl Mikoy.

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