Fallece Francisco Nieva, el autor del teatro total

Considerado uno de los principales nombres de nuestra dramaturgia contemporánea, el autor de ‘La señora Tártara’ murió ayer a los 92 años de edad.

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Hoy hemos conocido la noticia de la muerte de Francisco Nieva, cuyo nombre es símbolo del teatro español de los últimos sesenta años. Probablemente fuera, muerto en 2000 Antonio Buero Vallejo, el último representante de la hornada de dramaturgos surgida tras la Guerra Civil. Pero, además, encarnaba el teatro en todas sus facetas, pues, además de escribirlo, se ocupó de dirigirlo e incluso de crear escenografías. Y, en este sentido, podría decirse que era sinónimo del teatro total, al modo de aquellos revolucionarios de la dramaturgia como Antonin Artaud que se ocupaban de todos los aspectos del arte dramático.

Nacido en Valdepeñas (Ciudad Real) el 29 de diciembre de 1924, Nieva quiso ser pintor antes que dramaturgo (como el citado Buero Vallejo). Instalado en Madrid, ya desde la perspectiva literaria, formó parte del ‘Postismo’, aquel movimiento sobre todo poético que pretendía continuar las tendencias surrealistas y que encabezaban Eduardo Chicharro y Carlos Edmundo de Ory.

En cuanto al teatro, Nieva se inició como escenógrafo de la mano de José Luis Alonso. Más tardía fue su fama como autor dramático pues no publicó hasta 1971. Aquella primera pieza fue ‘Es bueno no tener cabeza’ y, desde entonces, desarrolló una prolífica carrera como dramaturgo. En líneas generales, su producción teatral se caracteriza por la imaginación y la fuerza dramática con ingredientes del Valle-Inclán de los esperpentos y por un lenguaje y escenografía barroquizante. Aunque en cada uno de ellos hay subdivisiones, se ha clasificado su teatro en dos grandes grupos: “Teatro Furioso” y “Teatro de Farsa y Calamidad”, cuyos epígrafes son bastante significativos acerca de sus características.

Al primero pertenecen títulos como ‘Pelo de tormenta’, ‘La carroza de plomo candente’, ‘El fandango asombroso’ y ‘Los españoles bajo tierra’, mientras que conforman el segundo ‘Malditas sean Coronada y sus hijas’, ‘El maravilloso catarro de Lord Bashaville’, ‘El baile de los ardientes’ o ‘La señora Tártara’. Ésta última es, probablemente, una de las más conocidas de Nieva y, cargada de simbolismo, presenta una realidad cuyos destinos dependen del estado de ánimo de Ary, el protagonista.

Académico de la Lengua, Nieva cultivó también la novela y el ensayo, bien es verdad que con menos valor que su teatro. Entre sus obras narrativas pueden citarse ‘Viaje a Pantaélica’ y ‘La llama vestida de negro’, mientras que, de sus trabajos teóricos, cabe mencionar su ‘Tratado de escenografía’ y ‘Las cosas como fueron’, un libro de memorias. En fin -como decíamos-, Francisco Nieva fue una de las personalidades más relevantes de la dramaturgia española de los últimos sesenta años. No en balde, recibió premios como el Príncipe de Asturias de las Letras, el Valle-Inclán y el Nacional de Teatro en dos ocasiones. Descanse en paz.

Vía: Web Oficial del autor.

Foto: Guillermo Casas Baruque en Wikimedia.

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