Las Batuecas, de Juan Eugenio Hartzenbusch, una farsa aleccionadora

Juan Eugenio Hartzenbusch fue uno de los principales dramaturgos del Romanticismo español. Además, fue un gran conocedor del teatro barroco y, como tal, uno de los que recuperó las comedias de magia, farsas adoctrinadoras y espectaculares de las que es buena muestra Las Batuecas.

Cuando el teatro barroco al estilo de Calderón de la Barca comenzó su decadencia, surgieron géneros que reemplazaban sus virtudes literarias por los efectos espectaculares en busca de mantener la fidelidad del público.

Uno de ellos fue la comedia de magia, una suerte de alegoría adoctrinadora en tono de farsa y en la que lo que hoy llamaríamos efectos especiales se sucedían haciendo, con su espectacularidad, las delicias de los espectadores. No hace falta decir que, para los preceptistas neoclásicos, constituían el mejor ejemplo de lo que no se debía representar sobre un escenario.

Foto de la Biblioteca Nacional

Una vista de la Biblioteca Nacional, de la que Hartzenbusch fue Director

Por eso mismo, durante el Romanticismo, frontalmente opuesto a los cánones clásicos, este tipo de obras vivieron un momentáneo renacimiento. Dramaturgos como Juan Grimaldi –también un gran empresario teatral de la época- o Manuel Bretón de los Herreros la cultivaron con enorme éxito.

Pero quizá el autor de más calidad que incluyó el género entre sus creaciones fue Juan Eugenio Hartzenbusch (Madrid, 1806-1880), ebanista en su juventud que comenzaría su trayectoria teatral refundiendo comedias del Siglo de Oro y como traductor de obras francesas y que llegaría a ser Académico de la Lengua y Director de la Biblioteca Nacional.

Lo más valioso de su producción son, indudablemente, los dramas históricos, como La jura en Santa Gadea que revive un episodio de la vida del Cid Campeador, y los de personajes ficticios y de carácter sentimental, entre los que se encuentra la que quizá sea su obra más popular, Los amantes de Teruel.

No obstante, como decíamos, Hartzenbusch también cultivó la comedia de magia abundantemente. En Los polvos de la madre Celestina recupera a la vieja alcahueta de la magistral obra para hacerla atravesar numerosas situaciones cómicas a la busca de un rejuvenecimiento que logrará si halla un incauto con el que casarse.

Pero la mejor de sus comedias de magia es Las Batuecas que, sin embargo, fue un fracaso en su estreno. En ella toma como escenario la apartada región salmantina que, para Mariano José de Larra, simbolizaba a España para mostrarnos una fantasía protagonizada por tres personajes: Mateo, Lucía y su burro.

Tres magos que personifican la Virtud, la Ciencia y la Fortuna se aparecen a los protagonistas permitiéndoles optar por uno de ellos. Como Mateo y Lucía escogen, respectivamente, a las dos primeras, la tercera –la Fortuna-, despechada, permite al burro transformarse en hombre y lo apoya con sus favores.

Ante tan descabellada situación, el desenlace sólo puede ser artificial. Pero lo verdaderamente destacado de la farsa son sus efectos escenográficos, que, dado el tono cómico de la obra, resultan aceptables. En suma, se trata de una comedia de situación sin mayores afanes artísticos.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Ale.uji.es.

Foto: Biblioteca Nacional: Alvy en Flickr.

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