Los cuernos de don Friolera, Valle-Inclán intensifica el esperpento

Valle-Inclán es, probablemente, el escritor en castellano más parecido a Francisco de Quevedo, no sólo por su calidad literaria sino también por temperamento y espíritu crítico. ‘Los cuernos de don Friolera’ pertenece al género dramático denominado ‘esperpento’, una creación original de Valle que satiriza la realidad española desde una perspectiva grotesca.

Si hay un escritor en las letras españolas que puede identificarse con el sin par Francisco de Quevedo, éste es el gallego Valle-Inclán y ello no sólo por su calidad literaria sino, sobre todo, por su actitud crítica ante la realidad española de su tiempo. No hace falta recordar que, si aquél arremetió contra tantos personajes que terminó granjeándose poderosos enemigos, éste no le fue a la zaga aunque, en su caso, las consecuencias serían menos duras.

Por parecerse, hasta lo hacen en la peculiaridad de su carácter y en su ingenio punzante. Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866-1836) encarna como pocos el espíritu bohemio del Madrid literario de principios del siglo XX. Con sus largas barbas y su aire desgarbado, era la personificación misma de la rebeldía intelectual.

Foto de Valle-Inclán sobre Madrid

Una vista de Madrid con la fotografía de Valle-Inclán superpuesta

Amante de las tradiciones aristocráticas en cuanto a su vertiente estética –se definía a sí mismo como “carlista por estética”-, Valle es, además, el personaje más peculiar e independiente de la Generación del Noventa y ocho. De hecho, su inclusión en ella tan sólo se explica por edad, amistades y por su denuncia de la situación española de la época.

Pero, estilísticamente, Valle, en sus inicios, se encuentra más cerca del Modernismo de Rubén Darío que de aquélla. Suyas son algunas de las mejores páginas de la prosa modernista, contenidas en su ‘Sonatas’, fingidas memorias del marqués de Bradomín, “un don Juan feo, católico y sentimental”. Bien es cierto que más tarde sustituiría estos cánones estéticos por el lenguaje desgarrado de sus ‘Comedias bárbaras’, a medio camino entre la novela y el teatro y que muestran una Galicia mítica y brutal.

Por si todo ello fuera poco, la aportación de Valle al género dramático se completa con la creación del “esperpento”, una suerte de tragicomedia en la que la realidad española de la época es sistemáticamente deformada a través del absurdo, el sarcasmo y lo grotesco para ser presentada como a través de un espejo cóncavo (tal como él mismo decía). A este género teatral pertenece ‘Los cuernos de don Friolera’, que se incluye en la trilogía ‘Martes de Carnaval’, publicada en 1930, aunque es anterior. Como el propio título indica, doña Loreto engaña a su marido, el teniente Astete –apodado “don Friolera”-, con el barbero del lugar. Cuando éste lo descubre, el deshonor le impulsa a tomar violenta venganza pero su hija Manolita lo frena. Sin embargo, sus colegas no comprenden su pasividad y lo empujarán a actuar.

El simple repaso a la trama y una superficial visión de los personajes nos da idea de lo grotesco de las situaciones y de la ácida crítica de Valle respecto a una institución como el Ejército.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Valle-Inclán.org.

Foto: Pablo. Sánchez.

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