‘Los negocios son los negocios’, de Octave Mirbeau, retrato de un especulador

En la convulsa Francia de la segunda mitad del siglo XIX, uno de los escritores más polémicos y activos social y políticamente fue Octave Mirbeau, que, en ‘Los negocios son los negocios’ nos ofrece un retrato de un tiburón de las finanzas que, sin embargo, es incapaz de cuidar de su propia familia.

La segunda mitad del siglo XIX no fue una etapa tranquila para los franceses. A la caída del Imperio de Napoleón III tras la Guerra Franco-Prusiana y la subsiguiente Comuna de París, vino a sumarse un periodo de “paz armada” en que la amenaza de un nuevo conflicto era constante. Y, por si todo ello fuera poco, a fines de la centuria se desató el famoso Asunto Dreyfus que le costaría una condena penal al propio Emile Zola.

Octave Mirbeau estudió en Vannes (en la foto)

Octave Mirbeau tuvo una desgraciada experiencia en el colegio de Vannes (en la foto, esa ciudad)

A pesar de todo ello, fue un tiempo en que la Revolución Industrial permitió hacer pingües operaciones financieras, muchas de ellas de dudosa legalidad. Y en éstas últimas se basa Octave Mirbeau (Trévières, Normandía, 1848-1917) para su pieza ‘Los negocios son los negocios’.

Fue, además, Mirbeau uno de los literatos más activos social y políticamente de esta etapa. Secretario, en sus inicios, del poderoso líder bonapartista Dugué de la Fauconnerie, que lo introdujo en el periodismo, y escritor por encargo y sin firma, tardó varios años en crear sus propias obras. Pero una vez se lanzó a hacerlo, cada una de sus publicaciones supuso un escándalo que le proporcionaría tantos amigos como enemigos. Furibundo anticlerical, según parece por haber sufrido algún tipo de vejación cuando estudiaba en el colegio de jesuitas de Vannes (episodio que relataría en su novela ‘Sébastien Roch’), quizá su obra más polémica sea ‘El jardín de los suplicios’. Constituye ésta un ataque al Colonialismo decimonónico que mezcla crueldad y erotismo a partes iguales con un tono claramente decadentista.

Por su parte, ‘Los negocios son los negocios’ es una sátira de costumbres al estilo de Molière. Fue estrenada en la Comédie Française en 1903 y constituyó uno de los mayores éxitos de Mirbeau. Retrata a Isidore Lechat, un tiburón de las finanzas que personifica al capitalismo más salvaje pero es incapaz de evitar la trágica desintegración de su propia familia.

No es, desde luego Lechat un personaje simpático pero el autor nos lo muestra más como fruto de una época que como una criatura perversa (incluso planea llevar a cabo algunos proyectos beneficiosos). Y es que Mirbeau pretende denunciar la corrupción social que, a su juicio, es la que da lugar a figuras como Lechat: políticos fácilmente sobornables o con actividades poco honestas, financieros sin escrúpulos que se enriquecen con la aquiescencia de aquéllos y una ciudadanía que padece todos los problemas generados por esa situación. Como vemos, pese a estar escrita a principios del siglo XX, la obra no puede tener más actualidad y vigencia.

Fuente: Sociedad Mirbeau.

Foto: Sylvain Leprovost.

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