“El fruto del baobab”, la nueva novela de Maite Carranza sobre el choque entre culturas

La nueva obra de Maite Carranza «El fruto del baobab», es una historia de mujeres con un abierto choque de culturas.

'El fruto del Baobab'

Maite Carranza, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2011, ha escrito en El fruto del Baobab una historia de mujeres con un abierto choque de culturas, donde ha querido mostrar también la cruda realidad existente en algunas de ellas, como la mutilación genital femenina o la poligamia. Así, Carranza vuelve a la literatura para adultos desde 1999, con su novela Sin invierno.

La escritora ha intentado en todo momento que su novela no partiera desde los prejuicios o de un enfrentamiento entre buenos y malos, ya que la “complejidad” de las relaciones humanas pone de manifiesto que “nada es sencillo”.

El fruto del Baobab cuenta la historia de Lola, una pediatra separada y sin hijos que comienza a trabajar en un ambulatorio de Mataró (Barcelona). Allí se encontrará con Aminata, una mujer gambiana madre de cuatro hijos.

Poco a poco comenzarán a estrechar su relación y Lola conocerá la situación de la familia de Aminata, casada con Abdoulieu, mientras la gambiana rememora los días bajo un baobab africano, árbol que da nombre a la novela por su símbolo de permanencia y solidez.

La autora, que ha realizado un trabajo de campo en Gambia durante varios meses, quiere que el lector conozca esas culturas ancestrales tan alejadas de las que conocemos, donde las mujeres sufren tratos como la ablación, que Carranza considera “una agresión física que no se debe permitir”, pero también dar a entender que las mujeres gambianas “no pueden compararse con otras culturas diferentes porque las desconocen”.

No todo lo que existe en Occidente es oro y luce. Aquí lo que tiene prioridad es el dinero y los mercados, mientras que en otras sociedades más tradicionales de África las personas nunca son desatendidas, ni nunca se sienten abandonadas y solas”, indica.

Pese a este comentario, la autora afirma también que las mujeres en esa zona sufren una sumisión importante, y que su propia cultura propicia su dependencia hacia los hombres. “Se transmite la desigualdad, el acceso a la educación es más difícil para ellas, y en algunos países un 95% de las mujeres son mutiladas, siendo la principal función de su vida la reproducción, la maternidad”. Muchas de estas mujeres, cuando se trasladan a países occidentales, descubren otras maneras de vivir y de pensar y entonces “se desmoronan”.

Representando fielmente el choque entre culturas, Maite Carranza ha sido capaz de tratar un tema delicado mostrando una realidad muy tangible en algunas zonas del mundo.

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