A los treinta años de la muerte de Jorge Ibargüengoitia

Genial cronista de la realidad mexicana a través de la sátira y el humor, entre sus novelas destacan ‘Los relámpagos de agosto’ y ‘Las muertas’. Un accidente de aviación acabó con su vida el veintisiete de noviembre de 1983.

Guanajuato

Una vista de Guanajuato, ciudad natal de Ibargüengoitia

Hay varias formas de desmitificar los acontecimientos históricos y también de abordar de manera crítica los seculares modos de vida de una nación. Puede hacerse desde una perspectiva seria, a través de ensayos llenos de datos y fechas, pero existen otras opciones como la literatura de humor, que permite el necesario distanciamiento irónico de los hechos. Ya la utilizó, por ejemplo, Ramón del Valle-Inclán para satirizar la España de la Restauración a través de sus «esperpentos».

Y también el mexicano Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, 1928-1983), de cuya muerte se cumplen en 2013 treinta años y que el pasado veintidós de enero hubiera cumplido los ochenta y cinco de edad. Ingeniero fallido y profesor de literatura, se dio a conocer en 1962 con una obra dramática, ‘El atentado’, que se centra en el magnicidio de Álvaro de Obregón, figura de la Revolución Mexicana, y que le reportó el Premio Casa de las Américas.

Tras este éxito, curiosamente decidió hacerse novelista. Continuando con el mismo tema, dos años después publicó ‘Los relámpagos de agosto’, una sátira feroz de la rebelión escobarista (otro episodio de la Revolución Mexicana) en particular y de la conformación de la clase política del país en general. Posteriormente, vendrían otros relatos en que también analiza desde una perspectiva irónica momentos de la historia mexicana, como ‘Los pasos de López’, que versa sobre la conspiración de Miguel Hidalgo. Incluso realizó Ibargüengoitia su aportación a la novela de dictador, que también cultivase el citado Valle-Inclán en ‘Tirano Banderas’. La del mexicano se titula ‘Maten al león’ y narra en tono de comedia el plan para asesinar al mandatario de la imaginaria isla caribeña de Arepa.

Pero Ibargüengoitia no sólo utilizó el humor para desmitificar la historia mexicana. También lo hizo para criticar virulentamente ciertos modos de vida primitivos y brutales que aún se daban en el interior del país. Así lo hizo en una de sus mejores novelas, ‘Las muertas’, basada en los crímenes de «las Poquianchis», cuatro hermanas que poseían varios prostíbulos y asesinaron a casi cien personas.

Arco del Triunfo de París

Ibargüengoitia vivió sus últimos años en Paris. En la foto, Arco del Triunfo de la capital francesa

En este sentido, podría establecerse un paralelismo por contradicción entre el gran maestro de las letras aztecas, Juan Rulfo, e Ibargüengoitia. Si el primero utiliza la realidad mexicana para construir fábulas atemporales sobre la condición humana, el segundo lleva a cabo un proceso inverso: convierte hechos reales de la vida de la nación en auténticos «esperpentos» cómicos con intención satírica. De ahí que le desagradase ser considerado un humorista, pues su deseo era hacer pensar, mentalizar a sus conciudadanos de la necesaria modernización del país. Y, para ello, la ironía es un instrumento de utilidad demoledora.

‘Las muertas’ forma parte de la tetralogía denominada «novelas del Plan de Abajo», por desarrollarse en esa tierra ficticia que tanto parecido alberga con su Guanajuato natal. Las restantes son ‘Estas ruinas que ves’, ‘Dos crímenes’ y ‘Los pasos de López’. También escribió Ibargüengoitia piezas dramáticas y crónicas periodísticas como ‘Viajes a la América ignota’ o ‘Autopsias rápidas’. En sus últimos años, vivió en París. Precisamente cuando se trasladaba a Colombia para participar en un encuentro de escritores, el avión en que viajaba, un Boeing 747 de la compañía Avianca, se estrelló en los alrededores de Madrid. Fue un trágico accidente en el que, además del mexicano, también murió el autor peruano Manuel Scorza. Ibargüengoitia llevaba consigo el manuscrito de su última novela, que estaba casi terminada. En definitiva, nos hallamos ante uno de los escritores más importantes de la literatura hispanoamericana contemporánea, de prosa ágil e incisiva y que supo criticar la realidad sociopolítica de su país a través de la poderosa arma del humor.

Fuente: Conaculta.

Fotos: Frank Mago y Francisco Rojas.

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