El fuego que todo lo cura

Ray Bradbury es uno de los autores más conocidos del mundo de la ciencia ficción. Su mayor éxito proviene de sus cuentos y relatos, en los que consigue llegar a sus mejores niveles de calidad.

Farenheit 451

Farenheit 451

Su incursión más destacable en la novela es este Farenheit 451, una especie de distopía apocalíptica sobre una realidad futura en la que se hubiera materializado lo más tenebroso, desde el punto de vista cultural, para el ser humanos.

Bradbury dibuja un mundo futuro en el que el control ha llegado de la vida de los individuos ha llegado a los más exagerados extremos. Está prohibido circular por encima de una velocidad, correr, conversar y, por supuesto, leer. De los seres humanos sólo se espera que escuchen el sonido de unas caracolas y contemplen las pantallas de televisión situadas por todas las paredes.

Así, desde un planteamiento que puede recordar al Gran Hermano de Orwell, la humanidad vive envuelta en una pelea constante por controlar a los individuos de una comunidad, preparándose también de forma incesante para una guerra eterna contra un enemigo difícil de definir. Sin embargo, la obra de Bradbury no goza de la profundidad de la del visionario inglés.


Bradbury opta por tratar de dar acción a la trama como medio para que no se caiga la tensión narrativa, aunque en ocasiones no lo consigue del todo.

Las unidades encargadas de quemar los libros están preparadas para actuar ante cualquier alerta, asaltando hogares si es preciso, con tal de contener la amenaza literaria. El protagonista forma parte de uno de esos equipos, pero, un día, la casualidad quiere que salve a uno de esos libros.

A partir de ahí su mundo se tambalea, entrando en contacto con una serie de personajes que pondrán en duda sus convicciones hasta el punto de que se unirá a ellos en su causa.

Desde ese momento, la narración abandona su posicionamiento crítico sobre ese mundo probable, para dejarse ir a una persecución, más o menos bien armada, en la que el protagonista huye de todos, intentando salvar el libro del fuego. Probablemente, sea cuando el libro abandona su originalidad cuando la calidad narrativa empieza a tambalearse.

Evidentemente, el nivel literario de Bradbury no está al de Orwell, y sus puntos fuertes residen más en la originalidad de sus ideas y argumentos, más que en el desarrollo de los mismos. Es por eso que Bradbury resulta mucho más sólido en sus relatos y cuentos que en medio de la novela.

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