El barbero de Sevilla, de Pierre-Augustin de Beaumarchais

El barbero de Sevilla es mundialmente conocida gracias a la ópera de Rossini. Sin embargo pocos saben que la autoría de la obra de teatro pertenece al francés Jean-Auguste de Beaumarchais, famoso en la corte francesa y con una vida que bien podría ser el tema principal de una novela picaresca. Casado tres veces y encarcelado dos, Beaumarchais gozó de un enorme éxito con sus dos obras más famosas, la segunda de las cuales es Las bodas de Fígaro, adaptada por Mozart para su conocida ópera.

Retrao de Pierre-Augustin de Beaumarchais

Aunque muchos recuerden la celebérrima ópera de Gioachino Rossini, Il Barbiere di Siviglia, también conocida bajo el nombre de Almaviva, la autoría del texto original pertenece a un personaje curioso y picaresco, el francés Pierre-Augustin de Beaumarchais (1732-1799). Además de Rossini, otro de los grandes, Wolfang Amadeus Mozart, adaptaría lo que despues sería una ópera mundialmente conocida: Las bodas de Fígaro. Dos obras centradas en las peripecias de una boda imposible, en el caso de El barbero de Sevilla, la de la bella Rosina con el Conde de Almaviva. Además de por sus famosas obras de teatro, muy valoradas en la época, Beaumarchais fue conocido también entre las esferas de la literatura francesa por sus actas judiciales, unos textos llenos de malicia y sarcasmo, muy acordes con su personalidad.

El barbero de Sevilla nos narra la historia del romance entre una hermosa joven, Rosina, encerrada en una mansión por su tutor, el anciano y autoritario Don Bartolo, que desea casarse con ella. Sin embargo Rosina está enamorada de un joven, el Conde de Almaviva. Entre ellos dos se erige la figura de un simpático barbero, Fígaro, que ejercerá de alcahueta para que los enamorados puedan casarse. Como hemos dicho, las sugerencias del barbero serán disfrazar al conde para poder franquear la mansión de Don Bartolo y pedirle en matrimonio a Rosina. Tras una serie de peripecias, los dos dos jovenes consiguen casarse antes de que Bartolo tome a Rosina como suya.

La vida del propio autor estaría marcada por tres matrimonios, el primero de ellos con una viuda diez años mayor que él de la que heredaría su solemne apellido. Las sospechas de la época apuntan que el propio Beaumarchais fue el artífice de la muerte de su primera mujer. Hijo de un relojero, patentaría un nuevo tipo de mecanismo para relojes con un escape totalmente nuevo. Sus virtudes le hicieron subir en la escala social hasta llegar a la Corte, donde fue el profesor de arpa de las hijas de Luís XV. Como se sabe, la corte francesa suponía el camino directo a las funciones públicas del Estado, y Beaumarchais era un buen promotor de su propia persona. Contando con la protección real, siguió sus andanzas como funcionario público y se casó dos veces más. Hasta que en 1775 estrenaría, con un éxito rotundo, El barbero de Sevilla.

Escena de la ópera de Rossini

Más tarde sería encarcelado en Austria, acusado de ser un espia de la corona francesa. Pese a su manifiesto trabajo al servicio del Rey, cuando el Terror explotó en Paris, Beaumarchais se adscribió inmediatamente a la Revolución Francesa. En 1789 volvería a la cácel, a manos de sus compañeros de Revolución, sin embargo se libraría de la guillotina mediante el exilio. No volvería a Francia hasta 1796, dos años antes de morir de una apoplegía. Como vemos, y haciendo una analogía directa con el Conde de Almaviva, el disfraz y el engaño le servirían también a Beaumarchais para escalar peldaños en la sociedad francesa.

Retrato del autor por Wikipedia Commons en Wikipedia

Escena de la ópera por histérica_sweet en Flickr

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