‘El entierro’, de Lord Byron

‘El entierro’, de Lord Byron es un relato que lleva el sincretismo esóterico de un europeo Darvell, hasta Turquía donde se inicia en una secta de carácter numerológico. Este hombre muere en presencia de su amigo, el narrador del relato, quien le ofrece cumplir los rituales necesarios para su entierro, quedándose asombrado de encontrar a otro hombre en el lugar escogido por Darvell.

Lord George Gordon Byron (Londres, 1738-1824) fue un poeta inglés del romanticismo literario, famoso por su talento y su vida de escándalo. En su cuento ‘El entierro’, narra como un personaje August Darvell viaja con el narrador por Europa para luego dirigirse a un cementerio en Turquía donde debe morir de acuerdo a unas cábalas mágicas. Ellos están acompañados de un guía y el cargador Suleimán, ambos turcos, pero irrumpe la enfermedad de Darvell, que lo acaba después de dejar su encargo al narrador.

Darvell muere cuando una grulla con una serpiente en el pico abandona el cementerio, le pide a su amigo que guarde el secreto de su muerte, que tire un anillo a la bahía de Eleusis, lo entierre de noche en el sitio en que estuvo parada la grulla. Esto ocurre el día nueve del mes, justo de acuerdo a la cábala que Darvell siguió para morir en Turquía. Más tarde cuando junto a Suleimán excavan la tierra descubren que había enterrado un hombre mahometano allí, quizá amigo de Darvell, a quien quería acompañar.


La cábala
La personalidad de Darvell es representada fuera de lo común para que pueda creer en cábalas, inteligente, hombre de mundo y con tendencia a la enajenación mental. En este cuento la locura no es estupidez mental sino un desajuste de los sentidos para salirse de la realidad, estar fuera de sitio para alcanzar las visiones trascendentes. Darvell lleva una cronología basada en los nueve de cada mes, inconcientemente se ha dispuesto a morir en el plazo fijado, aunque su amigo teme que se haya envenenado.

Darvell sufre el ennegrecimiento del rostro al morir y su cuerpo se descompone rápido, a modo de una maldición o un mal presagio. Por las condiciones precarias del viaje, excavan la tierra con sable y con el yatagán de Suleimán para enterrarle. Este peculiar personaje habría seguido la numerología en su vida, oráculos árabes porque tenía un anillo con caracteres arábigos, esto en un sincretismo con el culto ancestral a las divinidades romanas como Ceres, diosa de la maternidad y la fecundidad.

Darvell se mueve por una cosmovisión mágica a la que subordina su vida, de esta forma el viaje no tiene el fin de distracción sino de vuelta al origen, de preparación para la muerte y de reencuentro con las creencias esotéricas del mundo árabe, al que vuelve para morir. Darvell recrea la imagen de un iniciado en el esoterismo, el que siempre ha sido sincrético y se ha nutrido de varias tradiciones culturales, desde los Pitagóricos hasta los lectores de horóscopo, estos últimos que banalizan sus creencias.

La enfermedad

Darvell muere de una enfermedad fulminante, todavía joven, solo unos años mayor que su amigo

Lord Byron

Lord Byron

el    narrador. Como no se le conocía un mal de este tipo, por los síntomas del cuerpo, su amigo sospecha de envenamiento. Están en el mundo árabe, marcado por la presencia del fatalismo, el acatamiento de una religión estricta y la tolerancia de creencias en la adivinación del Islam como leer la palma de la mano y los restos de café en la taza que bebe la persona que consulta al adivino.

La enfermedad presenta a Darvell con una sensibilidad distinta a la del hombre común, su mente está abierta al pensamiento mágico, toma consideraciones rituales en torno a su entierro y está alejado de la religión cristiana, la que no considera en sus preparativos durante su agonía. Lord Byron murió joven de malaria, y como vivió aceleradamente pudo visualizar su final y proyectarlo hacia los personajes de su ficción. Sus personajes son hombres de mundo, expuestos a enfermedades de otros países por sus viajes.

En 1700, tiempo del relato no habían las vacunas para epidemias locales, así cualquier extranjero era vulnerable a las plagas y enfermedades terminales para las que no existían tratamientos adecuados. Darvell solo toma agua y se alivia un poco en su agonía, la cual ilustra el único momento de percance del relato y brinda también una atmósfera de extrañeza porque las causas de la enfermedad son desconocidas. Para Darvell, morir en Turquía es un ciclo de nacimiento y muerte desde su iniciación.

El mundo árabe

El Islam es poco conocido para el narrador, más lo ha vivido su amigo Darvell, quien se ha iniciado en una secta esotérica turca y desea morir de acuerdo a los preceptos de esa orden religiosa. La cultura islámica representa al otro no europeo, al que está por ser conocido, en un tiempo que no se pensaba en la antropología como ciencia social para tener criterios de acercamiento a las culturas distintas, sin embargo había dialogo. Este encuentro se ilustra por la habilidad de Darvell con el idioma turco para pedir agua.

El cuento también tiene el exotismo del movimiento romántico, expresado en la admiración de las culturas antiguas, el descubrimiento de otra gente y el traslado a tierras lejanas a Europa. Darvell es un europeo asimilado a la cultura islámica, pero de ella rescata más su vertiente esotérica, los cultos no oficiales que requieren iniciación y suponen el limitado acceso exclusivo a los miembros de una secta. El cementerio es espacio semiótico de la fatalidad, de muerte como entrada en lo arcano del culto.

Darvell era poco predecible y reservado con sus asuntos privados. La muerte le obliga a comunicar sus rituales como último deseo a su amigo, la grulla queda como el mensaje encriptado del destino, lo único que Darvell no llega a revelar totalmente, solo cuenta que señala el sitio donde el quiere ser enterrado. Para el relato, Turquía es espacio de sincretismo, una situación que colma las aspiraciones espirituales y culturales de Darvell, quien ya había escogido su lugar para morir, conciente de su enfermedad.

Conclusión

Darvell como viajero y hombre esotérico escoge el lugar para su muerte de acuerdo a la cábala y preceptos de su secta. Se comunica con el Islam, el esoterismo árabe y las religiones ancestrales europeas para cubrir un rito de numerología necesario para su entierro. El narrador queda como testigo de un entierro insólito que queda con el silencio del anterior sepultado en ese rincón de la tierra, quizá un compañero de la secta de Darvell, alguien que lo inició en los ritos y secretos arcanos de la misma.

Lectura del relato | ‘El entierro’, en Librodot

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