‘Astérix y los pictos’, Uderzo cede el testigo

Se trata de la primera aventura de los irreductibles galos realizada por Didier Conrad y Jean-Yves Ferri, cuidadosamente elegidos por el dibujante para sustituirlo.

Albert Uderzo

El pasado día veinticuatro de octubre salió a la venta una nueva aventura de Astérix, Obélix y sus irreductibles galos. Hace el número treinta y cinco pero tiene una peculiaridad no poco importante: es la primera que no ha realizado Albert Uderzo, su creador junto a René Goscinny en 1959, quién siguió publicando las andanzas de sus personajes tras la muerte de éste en 1977 y firmándolas con el nombre de ambos.

Se titula ‘Astérix y los pictos’ y los elegidos para desarrollarla, tras un riguroso proceso de selección, han sido Didier Conrad y Jean-Yves Ferri, curiosamente ambos nacidos en el mismo año que las aventuras de los galos y los dos franceses, como no podía ser de otro modo si de capta la idiosincrasia de los primitivos habitantes de la Galia se refiere.

El primero de ellos se ha encargado de los dibujos (ya había recreado la infancia de otro personaje de Goscinny: Lucky Luke) y el segundo de la línea argumental y los golpes de humor. La obra viene precedida de una fuerte polémica desencadenada las tras las palabras de Sylvie Uderzo, hija del dibujante, quién acusó a los actuales propietarios financieros de la «franquicia Astérix» de preocuparse tan sólo por ganar dinero y, por tanto, de haber perdido los ideales que encarnaban los personajes originales. Sin embargo, el libro ha contado con el beneplácito de su padre, que ha firmado la portada junto a Conrad y ha participado en su presentación.

‘Astérix y los pictos’ continúa la tradición de trasladar a los protagonistas a otras tierras para ayudar a los nativos en su lucha contra los romanos. Ya los habíamos visto viajar a Egipto, a Hispania o a Bélgica y ahora el país elegido es la primitiva Escocia, nación de los «hombres pintados» (eso significa «pictos»).

asterix y obelix

Y, como sucedía en aquellos casos, también ahora encontramos todos los tópicos del lugar: el whisky, las faldas masculinas, las gaitas e incluso el legendario monstruo del lago Ness. Astérix y su fiel Obélix llegan a aquella tierra de bravos guerreros para acompañar a uno de ellos al que han encontrado congelado en una playa cercana a su poblado. Éste resulta ser Mac Loch, un jefe picto enfrentado con otra tribu cuyo líder es Mac Abeo, quién además ha secuestrado a su amada Camomila y se ha aliado con los romanos. El pequeño galo y su orondo amigo intentarán ayudarlo a recuperar a su novia y a derrotar a su enemigo.

Casi todo el mundo está de acuerdo en señalar que los nuevos autores de las aventuras de los irreductibles galos han hecho un estimable trabajo, muy respetuoso con el original. Sin embargo, también es mayoritaria la tesis de que, mientras los dibujos de Conrad resultan casi perfectos, el guión de Ferri no llega al fino humor de René Goscinny. Claro que éste ya no se encontraba en las obras publicadas por Uderzo tras la muerte de su colega. Y es que Goscinny era un auténtico maestro a la hora de crear juegos de palabras y, sobre todo, de sentar paralelismos entre la época romana y la contemporánea. En cualquier caso, ‘Astérix y los pictos’, con algún que otro defecto y salvando las distancias, no desmerece de las aventuras originales de los legendarios galos.

Fuente: ‘ABC’.

Fotos: Marc Dupuy y Actualitté.

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