Surrealismo Eros y política 1938-1965

Surrealismo Eros y política 1938-1965, es un ensayo de la doctora Alyce Mahon, que define el renacer de este ismo de vanguardia como un interés por el erotismo y la política para acercarse a la experiencia del ser humano en su totalidad. La autora habla de un renacer del movimiento en la segunda posguerra tras el desgaste que significó la dependencia y liderazgo de Breton en su etapa inicial.

Surrealismo Eros y Política de Alyce Mahon

Surrealismo Eros y Política de Alyce Mahon

El surrealismo ha sido uno de los movimientos de más repercusión en el mundo literario pues pasó de la experimental y desafiante escritura automática a poéticas que implicaban una revisión de la teoría del psicoanálisis de Freud y la estética cuajada del movimiento surrealista, pasando por sus manifiestos y libros como el ‘Amour Fou’ de André Breton, el fundador de este ismo. Para nadie es un secreto el hecho del desgate del movimiento como organización gremial de intelectuales y poetas, que tuvo como principal responsable a Bretón. Este controvertido líder escandalizó a Europa por sus pleitos con gente propia y ajena al surrealismo, incluso con miembros del partido comunista al que estuvo adscrito.

Bretón expulsó a muchos colaboradores por discrepancias estéticas y políticas, su actitud conflictiva lo llevó a ser expulsado del partido comunista y ser llamado en vida por sus detractores intelectuales y poetas ‘el buey’ o ‘el cadáver’. Para Alyce Mahon, autora de ‘Surrealismo Eros y política 1938-1965’, postula la idea de un renacimiento del movimiento desde los años treinta hasta la segunda posguerra por el vuelco en sus exponentes hacia lo erótico, lo oculto y hasta el compromiso político. Este ismo destacó por ser aquel que con más fuerza se interesó en la exploración de los sueños, buscando en ese terreno fuerzas primordiales y motivaciones para plasmar en el arte.



La política del Eros

El arte surrealista trascendió a la pintura con artistas como Dalí, fotógrafos como Man Ray quienes pudieron expresar un erotismo oscuro, vinculado a la conceptualización de símbolos femeninos, dueños de connotaciones arcanas de poder por como proponían la distribución del placer en la obra de arte. En cuanto a la política, la revista dirigida por Breton sirvió también como portavoz de la agenda del partido comunista. Esto no implica que todos los surrealistas siguieran esta postura política, o que en esta ideología se anclara el crecimiento del movimiento. Estos artistas vieron en los temas sociales una forma de ampliar los referentes de su ficción y de abordar al ser humano en esta dimensión.

Antonin Artaud tomó distancia de Breton en su artículo ‘En plena noche o el bluff surrealista’, sin embargo allí mismo reconoce el mérito de sus colegas artistas en el movimiento. Podemos inferir que hubo una forma compartida de entender el surrealismo, no como un dictado a pie juntillas para espíritus libres y rebeldes como los poetas de este ismo, pero si como una base, un punto de partida en el cual todos estos hombres creyeron y les hizo engancharse en esta forma de hacer con convicción, la cual podía desgastarse y expresar puntos de divergencia entre todas estas personalidades.

Diego Rivera, León Trotsky y André Breton

Diego Rivera, León Trotsky y André Breton

Conclusión

El Eros y la política fueron dos referentes del mundo real modelados por la estética surrealista, dirigidos a la búsqueda de fuerzas primordiales que serían comunes al ser humano, estas potencias conectadas con la naturaleza podían interpretarse como númenes que llevaban al poeta o artista a una interpretación de su ser, su entorno y arte enriquecedora al vincular los sueños con la vigilia, pues se sentían ligados a su arte y su propuesta en un 100 % de su actividad vital e intelectual.

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