Acuérdate, de Juan Rulfo, una visión desolada de la vida

En la obra de todo escritor está presente su vida. Y, cuando ésta es tan terrible como la de Juan Rulfo, no es de extrañar que la visión del mundo que aparece en ella sea desolada. Ello se aprecia en Acuérdate, relato breve sobre la triste vida de un hombre cualquiera.

Por mucho que algunos autores se empeñen en defender lo contrario, la vida del escritor marca a fuego su obra. Aunque pretendan construir una ficción, su trayectoria vital aparece en ella inevitablemente, bien en la propia trama, bien en su contenido ideológico o bien, simplemente, esparcida aquí y allá entre los caracteres de los personajes.

Foto hecha por Juan Rulfo

Juan Rulfo también fue fotógrafo. Esta imagen pertenece a su obra visual

Si esto ocurre con escritores cuya vida ha sido más o menos plácida, mucho más lo será en quiénes han tenido una biografía terrible, como el mexicano Juan Rulfo (Apulco, Jalisco, 1917-1986). Y es que, cuando tan sólo era un niño, Rulfo vio como asesinaban a toda su familia en la llamada Guerra de los Cristeros, sublevación católica contra el gobierno de Plutarco Elías Calles, que pretendía erradicar esta religión de México y que aparece muy bien retratada por Graham Greene en El poder y la gloria.

Con estos antecedentes, se explica fácilmente el carácter difícil y depresivo de Rulfo y también lo peculiar de su escasa obra, que se limita a dos volúmenes de cuentos y la magistral Pedro Páramo, considerada por algunos como una de las más importantes novelas de siglo XX, tanto por su peculiar contenido como por sus audacias técnicas.

Entre éstas últimas destacan la ruptura temporal de los hechos –se ha hablado de ‘tiempo circular’-, el uso del monólogo y una renovadora utilización del lenguaje, con destacada presencia de mexicanismos.


Como no podía ser de otra forma, la muerte ocupa un papel primordial en la obra de Rulfo. Se entremezcla con la vida, de tal suerte que a veces se confunden. En ello tiene mucho que ver la peculiar visión que de ella tiene el pueblo mexicano. Y, en este sentido, pocos escritores han sabido captar la esencia de su tierra como él.

También influye en ello su concepto de la vida. Para Rulfo, un destino absurdo y fatal marca la vida de todo hombre, que -perdido entre la desolación y la miseria– nada puede hacer para evitarlo por mucho que se subleve.

Foto de Guadalajara (México)

Una vista de Guadalajara, capital de Jalisco, estado en el que nació Rulfo

Todos estos rasgos se encuentran en su relato breve titulado Acuérdate, en el que dos personas rememoran la figura de Urbano Gómez, cuya triste vida, en un ambiente sórdido, hizo que se volviera loco, terminando por amarrarse él mismo la soga al cuello y «hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran».

Desde luego, nos encontramos ante un cuento lóbrego, incluso siniestro, en el que la miseria se mezcla con una existencia absurda. Y es que Rulfo es un autor triste y pesimista. Con su infancia, no podía ser de otra manera.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Sólo literatura.

Fotos: Imagen tomada por Rulfo: Engel de Aslan en Arte y fotografía | Guadalajara: Christian Frausto Bernal en Flickr.

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