Carlos Fuentes: el mexicano universal

El pasado quince de mayo murió Carlos Fuentes, un extraordinario escritor y un auténtico intelectual que siempre supo mantener su independencia. En su personalidad se amalgamaban el cosmopolitismo y la idiosincrasia de su tierra mexicana. Aquí repasamos su vida y su obra.

El pasado quince de mayo murió Carlos Fuentes, una de las mentes más lúcidas de Hispanoamérica y también, junto a Octavio Paz, Juan Rulfo y  algún otro, el más grande escritor que haya dado México. Como testimonio, nos ha legado una obra que se inscribe en el Realismo Mágico pero que lo desborda abundantemente por su carácter cosmopolita.

Hijo de un diplomático mexicano, nació Fuentes en Ciudad de Panamá el once de noviembre de 1928 pero su infancia transcurrió en distintas capitales de Iberoamérica a las que su padre era destinado. Sin embargo, nunca dejó de pasar los veranos en México, de cuya idiosincrasia y cultura jamás se desprendió. Todo ello, así como sus estudios en Suiza, conformaron su carácter cosmopolita.

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes en una fotografía de 2009

Literariamente, se dio a conocer con el volumen de cuentos titulado ‘Los días enmascarados’ (1954) que ya fue bien recibido por crítica y público. Pero su primer gran éxito sería ‘La región más transparente’, aparecida en 1958 y que constituye un extraordinario fresco del México contemporáneo a través de la vida en su capital, sin olvidar los aspectos del pasado que han condicionado el devenir de la nación y de sus habitantes. A ésta siguió una de las mejores obras de las letras hispanoamericanas, ‘La muerte de Artemio Cruz’ (1962), cuyo protagonista personifica en su vida toda la trayectoria del país desde la Revolución hasta el presente y encarna todos los vicios de México. Más tarde llegarían ‘Zona sagrada’, ‘Terra nostra’, ‘Cristóbal Nonato’ o la mágica y espectral ‘Aura’, entre otros muchos escritos.

Todas ellas conforman una obra excepcional que le ha valido numerosos reconocimientos: varios doctorados honoris causa, la Legión de Honor francesa y muchos premios internacionales entre los que, quizá, destaca el Príncipe de Asturias de las Letras en el año 1994. Pero, sobre todo, le ha granjeado un respeto internacional.

Porque fue Carlos Fuentes un intelectual puro que jamás vendió su pluma a la alabanza de nadie, capaz de criticar por igual a izquierdas y derechas cuando consideraba que algo estaba mal y un luchador infatigable contra la corrupción y el crimen en su país. Y es que este hombre elegante y cosmopolita como pocos fue, sin embargo, un mexicano auténtico que sentía muy adentro su tierra y pretendía conseguir en ella una amalgama de sus seculares tradiciones –esencia de su idiosincrasia- y de la prosperidad que veía en otros lugares. En el mundo actual, en que abundan los intelectuales de pacotilla, México puede sentirse orgulloso de esta extraordinaria personalidad.

Fuente: Club Cultura.

Foto: A. Bouirabdane.

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