Confesionario mayor en la lengua mexicana y castellana de Alonso de Molina

El Confesionario mayor en la lengua mexicana y castellana fue escrito por fray Alonso de Molina en el año 1569. Este documento histórico es un buen texto para trabajar la aculturación que sufrieron los pueblos indígenas de Mesoamérica con la llegada de los evangelizadores. Los franciscanos tuvieron en la confesión el mejor método para adoctrinar a estas comunidades. En esta obra se informa y se exhorta a los indígenas para que cumplan con los mandamientos.

Portada del Confesionario de Alonso de Molina

Menos difundida que la obra de Pedro de Arenas, el Confesionario mayor en la lengua mexicana y castellana fue escrito por fray Alonso de Molina en el año 1569, y es un documento interesantísimo de la política evangelizadora de los españoles en América.

El prólogo del confesionario es una exhortación al indígena para que se confiese, para que de esta manera se pueda “salvar” (del infierno). Esto no es sino una muestra de la llegada al continente americano de una cultura, civilización, religión y forma de ver el mundo. Según los cristianos, mediante la confesión se alcanza la “puridad y la santidad del ánima”. Y este confesionario servía para hacer ver a los indígenas el grave peligro que corrían fuera de la religión cristiana. Fray Alonso de Molina entiende por confesión, “declarar y manifestar tus maldades”; esto es, en definitiva, una forma de aculturación, de negación del pasado religioso y cultural de aquellos pueblos indígenas. Continúa fray Alonso de Molina diciendo al indígena que recuerde su pasado para arrepentirse de sus pecados. Y como pecados, él entiende todo aquello que estuviera fuera de la religión católica. Por lo tanto, el pasado del indígena se convierte en pecado, otro signo más de aculturación. Se pide a los indígenas que “sigan con gran humildad al dios cristiano, que no cometan ningún pecado más, ni ofendan más a Dios”, con lo que se niega el resto de deidades indígenas. El confesionario consiste básicamente en hacer conocer a los indígenas los mandamientos de Dios, pero esto lo hace de una forma directa, intimidatoria, no meramente informativa.


El texto es una constante repetición para que el indígena se confiese. En el apartado referente al matrimonio cristiano se obliga a las personas que van a contraer matrimonio a confesarse antes de casarse. La confesión no es más que una clara forma de control espiritual sobre la población. Por eso, las autoridades religiosas insisten tanto en este hecho, pues es, sin duda, la mejor forma de tener sometido al pueblo. Con este tipo de textos se atemoriza a la población, se establece una serie de normas que no se pueden incumplir, y, en caso de no cumplirlas, se deberá acudir a la confesión y a la penitencia para librarse de los miedos que la Iglesia ha introducido en las mentes de los indígenas.

En definitiva, este documento es uno de los textos más interesantes para estudiar las relaciones entre evangelizadores e indígenas durante el siglo XVI.

Foto: Cervantes virtual

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...