Hispanoamérica como estímulo de Américo Castro, otra visión del regeneracionismo

La Generación de 1914 sucedió a la del 98 con otras ideas y estilos. Uno de sus integrantes era Américo Castro, excepcional historiador y polemista que, en ‘Hispanoamérica como estímulo’ defiende la regeneración de España como vía de acercamiento a los países iberoamericanos.

En el devenir de la Literatura española, tras el apogeo de la Generación del 98, otro grupo viene a sustituirla con características bien diferentes. El mismo ‘Azorín’, siempre lúcido analista, señalaba en 1914: «otra generación ha llegado».
Foto de la torre de la Universidad de Princeton

Torre de la Universidad de Princeton, donde Castro fue profesor

En efecto, se trata de un conjunto de intelectuales más jóvenes y mejor preparados que plantean ideas distintas. La crítica los ha agrupado bajo el membrete de ‘Generación de 1914’ y, a diferencia de sus antecesores, poseen una sólida formación universitaria que incluso han ampliado en el extranjero. De hecho, la gran mayoría son profesores universitarios y su vocación docente es notoria.

No obstante, esta generación, cuyos grandes animadores son Ortega y Gasset y Eugenio D’Ors, es también elitista. Frente a las soluciones radicales del Noventa y ocho, propugnan un reformismo burgués de cuño liberal inspirado en el ejemplo europeo. Igualmente, frente al irracionalismo de sus antecesores, son fuertemente racionales y defensores de lo intelectual.

No obstante, este grupo, en el que también se integran, entre otros, Gregorio Marañón, Manuel Azaña, Salvador de Madariaga o Claudio Sánchez Albornoz, también presenta puntos coincidentes con los noventayochistas. Uno de los más relevantes es su preocupación por España, aunque desde puntos de vista diferentes.


De hecho, muchos de ellos tratan de buscar en la Historia los motivos de la decadencia contemporánea. En este sentido, uno de los que más se distinguió fue Américo Castro (Cantagallo, Brasil, 1885-1972), protagonista de una interminable polémica con el citado Albornoz.

Hijo de emigrantes –de ahí su lugar de nacimiento-, Castro fue un excepcional historiador que colaboró con Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos creado por éste e impartió su docencia en universidades europeas y americanas.

Como buen erudito de la Historia, Castro también se preocupó de la América hispana y, sobre todo, de sus relaciones con la madre patria. Fruto de esta inquietud es el ensayo Hispanoamérica como estímulo, publicado en la Revista de las Españas en 1926.

Foto del municipio granadino de Huétor

Imagen del municipio granadino de Huétor, donde Américo Castro pasó su infancia

Castro defiende que la forma de mejorar la relación entre las antiguas colonias y la península –entonces un tanto tensas- es la modernización de España, que únicamente se lograría a través de la educación, de la erradicación del analfabetismo en ésta última. Para él, España cuenta con la ventaja, a la hora de relacionarse con sus antiguas colonias, de un pasado, un idioma y una cultura comunes y el único motivo por el que éstas son más partidarias de relacionarse con otros países es que no se sienten orgullosas de la madre patria.

Por ello, si ésta les brindase una imagen de prosperidad y les facilitase vías de desarrollo, volvería a generarse un pan-hispanismo en el que todas se sentirían cómodas. Se trata, por tanto, de lo que podríamos calificar como regeneracionismo hispanoamericano.

Podéis leer el artículo aquí.

Fuente: Francisco Arias Solís.

Fotos: Universidad de Princeton: Antonio G4 en Flickr | Huétor: Arkángel en Flickr.

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