Hombrecitos, de Louisa May Alcott

Hombrecitos, publicado en 1871, y que puedes leer aquí, es considerado el segundo libro de la famosa trilogía Mujercitas, escrita por por Louisa May Alcott y destinada al público adolescente.

Hombrecitos, publicado en 1871, y que puedes leer el libro gratis Hombrecitos (previo registro gratuito), es considerado el segundo libro de la trilogía Mujercitas, escrita por Louisa May Alcott. El libro Buenas Esposas (1869), fue usualmente considerada la secuela de Mujercitas (1868), sin embargo, esas dos novelas se publican actualmente como un sólo volumen. Este libro se inspiró por la muerte del cuñado de Alcott, lo cual se revela en uno de los capítulos finales, cuando un entrañable personaje de Mujercitas muere, afectando a todos los restantes personajes. El libro que cierra la trilogía es Los Hombrecitos de Jo (1886).

Hombrecitos sigue la vida de Jo Bhaer, y de los estudiantes que viven y aprenden en la Escuela Estatal de Plumfield, la cual dirige ella junto con su marido, el Profesor Bhaer.

Los traviesos niños, por los cuales se preocupa y ama como a los propios, aprenden valiosas lecciones a medida que se convierten en correctos caballeros y damas. También tienen fugaces intervenciones casi todos los personajes de los libros previos, la mayor parte de ellos felices y con sus vidas encaminadas.

La historia comienza con la llegada de Nathaniel «Nat» Blake, un tímido y callado huérfano con un enorme talento para ejecutar el violín y cierta tendencia a decir mentiras. A través de sus ojos tenemos un vistazo de la mayor parte de los personajes, desde los niños de los Bhaer a otros compañeros de clase.

Seguimos la vida de Nat desde el Día de Acción de gracias, conociendo nuevos estudiantes, así como participando de sus juegos y aventuras. Cada estudiante tiene su propio rasgo negativo: Nat miente, Demi es un soñador que vive fuera de la realidad, pero es adorado por su madre y hermana, y jura que será como John Brooke (marido de Meg) cuando este muera, Emil tiene mal genio, Dan es rebelde y grosero, Tommy es descuidado (una vez prende fuego la casa), Annie alias Nan, es demasiado perezosa, Daisy arrogante, etc, pero juntos aprenderán a convivir con sus defectos medida que van creciendo.

Alcott nació de la unión del renombrado trascendentalista Amos Bronson Alcott y Abigail May Alcott. El padre de Louisa inició la Escuela del Yemplo, su tío, Samuel Joseph May, fue un destacado abolicionista. A pesar de residir en Nueva Inglaterra, ella nació en Germantown, actualmente parte de Philadelphia, Pennsylvania. Tuvo tres hermanas, una mayor, Anna Pratt, y dos menores, Elizabeth Sewall Alcott y May Alcott. La familia se trasladó a Boston cerca de 1834, donde su padre estableció la escuela experimental uniéndose al Club Transcendental con Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau.

Durante su infancia y adolescencia compartió la pobreza de su familia y sus ideales trascendentalistas. En 1840, su familia se mudó a una quinta sobre el río Sudbury, en Concord, Massachusetts. La educación inicial de Alcott incluyó lecciones del naturalista.

Henry David Thoreau, pero mayormente recayó en las manos de su padre.

También recibió instrucción de escritores y educadores como Ralph Waldo Emerson, Nathaniel Hawthorne, y Margaret Fuller, todos amigos de la familia.

Al crecer, se transformó en abolicionista y feminista. En 1847, la familia ocultó en su casa un esclavo fugitivo por una semana. En 1848 Alcott leyó y quedó maravillada con la Declaración de Sentimientos publicada por la Convención de Seneca Fall sobre los derechos de las mujeres.

Debido a la pobreza familiar, comenzó a trabajar a una edad tempana como maestra ocasional, gobernanta, ayuda doméstica, y escritora. Su primer libro fue Flower Fables (1854), una recopilación de cuentos escritos para Ellen Emerson, hija de Ralph Waldo Emerson. En 1860, Alcott comenzó a escribir para el Atlantic Monthly. Fue enfermera por seis semanas en el Hospital de la Unión en Georgetown, D.C., entre 1862 y 1863.

Sus Cartas a Casa, revisadas y publicadas en el Commonwealth y recogidas en Hospital Sketches (1863, republicadas con añadidos en 1869), le valieron su primer reconocimiento de la crítica por sus observaciones y humor. Su novela Moods (1864), basada en su propia experiencia, también fue prometedora.

Una menos conocida parte de su trabajo son las apasionadas y ardientes novelas e historias que escribió, usualmente bajo el pseudónimo A. M. Barnard. Estos trabajos, tales como A Long Fatal Love Chase y Pauline’s Passion and Punishment, fueron conocidos en la era victoriana eróticos.

Alcott también produjo historias moralistas para niños, y, con las excepciones del cuento autobiográfico Work (1873), y la noveleta anónima A Modern Mephistopheles (1877), que atrajo sospechas tendientes a que había sido escrita por Julian Hawthorne, no volvió a escribir material para adultos.

Louisa May Alcott obtuvo un éxito resonante con la aparición de la primer parte de Mujercitas, o Meg, Jo, Beth y Amy, (1868), un repaso semi-autobiográfico de su infancia con sus hermanas en Concord, Massachusetts. La parte dos, o Parte Segunda, también conocida como Buenas Esposas (1869), siguió las vivencias de las hermanas March en la adultez y sus respectivos matrimonios. Hombrecitos (1871) detalló las personalidades y maneras de sus sobrinos, los cuales vivían con ella en Orchard House, en Concord. Los Hombrecitos de Jo (1886), completó la Saga de la Familia March.

La mayor parte de las obras de su última etapa, An Old-Fashioned Girl (1870), Aunt Jo’s Scrap Bag (6 vols., 1871–1879), Eight Cousins y su secuela Rose in Bloom (1876), entre otras, siguieron en la línea de Mujercitas, manteniendo la popularidad entre su amplia y leal audiencia.

Si bien el personaje de Jo en Mujercitas estaba basado en Louisa May Alcott, ella, contrariamente a Jo, nunca contrajo matrimonio.

En 1879 su hermana menor, May, murió. Alcott tomó bajo su tutela a la hija de May, Louisa May Nieriker («Lulu»), que sólo tenía dos años de edad. El bebé había sido nombrado en honor a su tía, y recibido su mismo sobrenombre.

En la etapa final de su vida, Alcott se transformó en una comprometida activista por el derecho al sufragio femenino, y fue la primer mujer en registrarse para votar en Concord, Massachusetts.

Alcott, junto a Elizabeth Stoddard, Rebecca Harding Davis, Anne Moncure Crane, y otras, fue parte de un grupo de escritoras que se encargaron de dar a conocer, de manera moderna y cándida, los problemas de las mujeres.

A pesar de su delicado estado de salud, Alcott escribió a lo largo del resto de su vida, sucumbiendo finalmente a los efectos residuales del envenenamiento de mercurio contraído durante sus servicios en la Guerra de Secesión estadounidense: había recibido tratamientos de calomel por los efectos de la fiebre tifoidea. Murió en Boston el seis de marzo de 1888, a los 55 años de edad, dos días después de visitar a su padre en su lecho de muerte. Sus últimas palabras fueron: “¿No es meningitis?»

La historia de su vida y carrera fue inicialmente contada por Ednah D. Cheney, en su libro Louisa May Alcott, Su Vida, (Boston, 1889) y luego por Madeleine B. Stern en su biografía Louisa May Alcott (1950).

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