En el décimo aniversario de la muerte de José Hierro

Este año 2012, se cumple el décimo aniversario de la muerte de José Hierro, uno de los poetas españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Autor de libros como ‘Tierra sin nosotros’, ‘Quinta del cuarenta y dos’ o ‘Cuanto sé de mí’, es además, dificilmente encasillable pues siempre mantuvo una voz propia y original.

José Hierro

El poeta José Hierro

Se cumplen en 2012 diez años de la muerte de José Hierro (Madrid, 1922-2002) y, curiosamente, también noventa desde su nacimiento, uno de los poetas españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Perteneciente por edad a la que ha sido bautizada como «Generación de 1936», es, sin embargo, un autor difícilmente encasillable pues siempre mantuvo una voz propia y original que, sin ser ajena a las inquietudes de su tiempo, posee no obstante rasgos muy personales.

En efecto, si atendemos a la clasificación propuesta por Dámaso Alonso acerca de la lírica de posguerra, Hierro no encaja con precisión en ninguna de las dos tendencias, aunque algo de ambas hay en su producción. El gran crítico de la Generación del Veintisiete diferenciaba entre dos vertientes: una poesía arraigada, dominada por la confianza en la coherencia del mundo y las formas clásicas y representada por autores como Luis Rosales, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo o José García Nieto y una poesía desarraigada, que concibe el mundo como un caos angustioso del que habla con tonos agrios e incluso trágicos y que cultivan figuras como el propio Alonso –fundamental en este sentido es su libro ‘Hijos de la ira’-, Eugenio de Nora o Victoriano Crémer.

Sin embargo, como decíamos, Hierro se mantuvo al margen de ambas tendencias o, quizá, más bien debería incluirse en las dos porque se dio a conocer con dos libros casi simultáneos: ‘Tierra sin nosotros’, donde describe con pesimismo un país en ruinas tras la Guerra Civil, y ‘Alegría’, que con tonos vitalistas se inclina del lado de la esperanza. A ellos siguieron dos poemarios en que se acentúa el escepticismo y la angustia existencial: ‘Con las piedras, con el viento’ y ‘Quinta del Cuarenta y dos’.

Llegados los años cincuenta, la lírica se inclina hacia los contenidos sociales. Hierro no es ajeno a ello pero, a diferencia de otros colegas que caen en cierto prosaísmo, nunca descuida los aspectos formales. De hecho, en esta época publica ‘Cuanto sé de mí’, un libro íntimo y enigmático donde se intensifica la preocupación verbal.

Universidad Menéndez Pelayo

Sede de la Universidad Menéndez Pelayo por la que Hierro era Doctor Honoris Causa

Quizá para entender mejor la poética de Hierro sea conveniente detenerse en el prólogo a esta obra. En él, distingue entre dos tipos de composiciones: los «reportajes», de ritmo y emoción velados y formas cercanas a lo narrativo y las «alucinaciones», en las que dominan los recuerdos y lo imaginativo con ciertas concesiones incluso a lo surrealista y, por tanto, de tono más hermético. Por decirlo de forma más clara, diferencia entre la lírica testimonial y la intimista. Fruto de la tensión entre ambas variantes sería la poesía de Hierro. Éste continúa su exposición señalando que, en cualquiera de las dos formas, la lírica tiene como función la de ser un instrumento para explicar el mundo.

Por otra parte, el tiempo es elemento fundamental en su obra. Mediante la memoria, recupera agradables recuerdos de su juventud y éstos le permiten afrontar la frustración del presente y encarar el futuro con vitalismo. Todo ello se encuentra expresado con formas sencillas, como él mismo indicaba en una conferencia: «En general, mi poesía es seca y desnuda, pobre de imágenes. La palabra cotidiana, cargada de sentido, es lo que prefiero. Para mí, el poema ha de ser tan liso y claro como un espejo ante el que se sitúa el lector». Fue, en suma, José Hierro uno de los más importantes líricos de las letras españolas en la segunda mitad del siglo XX. Inacabable sería la enumeración de los galardones que se le han concedido pero, a modo de ejemplo, baste citar el Premio Príncipe de Asturias en 1981, el Nacional de las Letras Españolas en 1990 o el Cervantes en 1998.

Fuente: Fundación Centro de Poesía José Hierro.

Fotos: David Heavy y Fernand0.

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