La señorita Brill de Katherine Mansfield, cuando nos arruinan los sueños

La señorita Brill de Katherine Mansfield es un relato que explora la sensibilidad y fragilidad de una mujer solitaria, quien sobrelleva su destino acudiendo cada domingo a presenciar las bandas de música en el parque, pero este único contacto con el mundo se arruina cuando dos jóvenes enamorados la insultan gratuitamente burlándose incluso de su piel de zorro. La amargura le hecha perder el solaz al interactuar con la multitud.

Uno de los cuentos más populares de Mansfield

Uno de los cuentos más populares de Mansfield

Ninguna persona es invulnerable al desaliento producido por comentarios crueles, y todos en alguna oportunidad hemos sentido que somos víctimas de esta práctica de gente inicua, sea por nuestra imagen, nuestra ropa o incluso nuestra más inocente opinión. La reacción ante esta contingencia es muy variada, pudiendo llegar hasta cierta depresión pasajera al sentir aguada la fiesta. Katherine Mansfield, seudónimo de Kathleen Beauchamp (1888-1923) fue una narradora que tuvo un registro privilegiado para verbalizar estos sinsabores en personajes que recrean a gente vulnerable, buena y sensible.

Mansfield cuenta la vida de una dama solitaria en ‘La señorita Brill’, aficionada a ver y oír las actuaciones públicas en el parque. Esta mujer madura y solitaria se solazaba oyendo las conversaciones de las parejas de ancianos y jóvenes que se sentaban a su lado, también disfrutaba al ver correr a los niños y llegó a sentir que todo lo que vivía rutinariamente era como una función de teatro a la que no podía faltar, hasta se siente una actriz pues era una apreciación que le había reforzado un anciano al cual ella le leía el diario cuatro veces por semana.

Sin embargo ese mismo día una pareja de enamorados la insulta gratuitamente de vieja zoqueta y a su piel de zorro la comparan con una pescadilla frita. Este sinsabor hace volver a Miss Brill a casa sin detenerse a pasar por la pastelería que ya era parte de su rutina.

La fragilidad del solaz
Unas palabras rudas envenenan el ánimo de Miss Brill, pues ella dentro de su soledad ya se había configurado un ambiente agradable, el disponer de una pequeña alegría al escuchar la música, ver a la gente y enterarse de pequeños fragmentos de las vidas ajenas como si fuera un espectáculo de teatro.

Era la única forma en que se sentía integrada pues había llevado su vida como espectadora. La pareja de enamorados que la hieren son los malos del cuento, pero que no reciben sanción del relato, están para ejemplificar el otro lado del mundo, la rudeza de los egoístas que tienen todo asegurado. Estos personajes sienten a Miss Brill como un estorbo para besarse y sentirse libres.

De regreso a casa, Miss Brill siente como si su piel de zorro llorase al ser guardada en su casa porque también está lastimada por el desprecio. Con la habilidad de Mansfield para el relato se enuncia la fragilidad de una víctima de la soledad, a quien las palabras ácidas pueden arruinarle el limitado contacto que tiene con el mundo. Dentro de sus limitaciones, Miss Brill se sentía feliz al sentirse entonada y como parte de una obra teatral. Lo que ocurre es una contingencia fuera de cálculo que saca a esta mujer de su pequeño mundo y aparentemente se lo hace trizas, pues vivía en armonía con su rutina inocente.

Este relato configura la sensibilidad de una mujer solitaria como su razón de ser, en tanto le permite sobrellevar su destino y participar de la vida colectiva. El sinsabor es un momento breve pero lo suficientemente poderoso para arruinar el tren de vida de calma y solaz que se había construido. La gente solitaria en este cuento es también víctima de la incomprensión de personas rudas que sienten invadido su espacio donde no cabe la tolerancia ni la solidaridad.

Podéis leer la obra aquí

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