Oligarquía y caciquismo, el magisterio regeneracionista de Joaquín Costa

El Desastre del 98 supuso el despertar a la realidad para muchos españoles. De repente, no existían territorios coloniales y el país estaba atrasado y corrupto. Todo ello fue denunciado por la Generación del 98 pero, antes que éstos, el camino fue abierto por los regeneracionistas, cuyo maestro fue Joaquín Costa, quién -en Oligarquía y caciquismo- depedaza un sistema político corrupto que mantiene a la nación en el atraso y propone soluciones concretas.

La Crisis de 1898 supuso un aldabonazo para los españoles. De pronto, una nación complacida de sí misma descubrió que ya no pintaba nada en el concierto mundial y que sus estructuras sociales, políticas y económicas se habían quedado obsoletas respecto a los países más avanzados.

Pronto comenzaron a alzarse voces que denunciaban esta situación. El mejor ejemplo de ellas lo hallamos en la Generación del 98. Cada uno a su manera, todos sus integrantes criticaron esta situación y propugnaron la modernización del país. Los ensayos de Unamuno, las novelas de Baroja o los ‘esperpentos’ de Valle-Inclán constituyen duras denuncias de la misma.

Foto de Monzón

Vista del castillo de Monzón, localidad natal de Costa

Pero, antes que ellos, hubo un grupo de intelectuales que trataban de denunciar los males de la nación y hallarles remedio. Por ello, fueron bautizados como ‘regeneracionistas’. Entre ellos se contaban Ricardo Macías Picavea, Lucas Mallada y Damián Isern.

Pero su gran mentor ideológico fue Joaquín Costa Martínez (Monzón, Huesca, 1846-1911), cuya vida y obra fue una constante lucha contra el atraso de gran parte del país y, sobre todo, contra un sistema político corrupto que lastraba su modernización. Además, fue el único que supo proponer soluciones concretas y viables a tal situación.


Obras como Colectivismo agrario en España, en la que propugnaba una verdadera reforma agraria que entregase la tierra a quiénes la trabajaban y la educación de los desfavorecidos, constituye un ensayo de enorme lucidez. Sus famosas palabras «despensa y escuela» resumen perfectamente la intención de la obra.

Foto de una casa colgante de Cuenca

Una de las famosas casas colgantes de Cuenca, donde Costa trabajó como abogado

Pero, probablemente, el trabajo más relevante de Costa sea Oligarquía y caciquismo como forma actual de gobierno en España, aparecida en 1901 y que constituye un verdadero alegato contra la corrupción política. Por ello, no puede tener mayor vigencia.

Partiendo de la crítica a los caciques, especie de señores feudales de su territorio al servicio del político de turno, para quién amañaban las elecciones recibiendo a cambio poder y prebendas, desmonta toda la estructura política de la Restauración. Era éste un sistema oligárquico en que unas pocas familias controlaban todos los estratos de la Administración, situando a su antojo a sus parientes en cargos importantes y robando todo lo que estaba a su alcance.

Pero Costa no se limita a la crítica, sino que propone soluciones concretas: reparto de tierras, obras hidráulicas y mejora de las comunicaciones, entre otras. En suma, una revolución, pero no cruenta sino promovida desde el poder, para la cual el primer paso inevitable sería desalojar a los corruptos de él.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: eumed.net

Fotos: Castillo de Monzón: Libredelsfeyts en Picasa | Casa colgante: Tomás Fano en Flickr

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