Beneficios de leer en verano para los niños

Durante las vacaciones de verano es importante que los niños mantengan sus hábitos, aunque los padres podemos ser un poco flexibles con respecto al curso escolar. No es necesario que estudien tres o cuatro diarias, pero conviene que lean 15 o 20 minutos al día. Además de ser un momento de ocio del que pueden disfrutar mucho, la lectura en verano tiene múltiples beneficios para los más pequeños.

Lo primero a tener en cuenta es que mantienen el hábito de la lectura. Si durante el resto del año los padres ponen interés en que sus hijos lean todos los días, ¿por qué no en verano? Dejar de lado la lectura sólo hará que luego en septiembre sea mucho más difícil recuperar la rutina. Por este motivo es tan importante elegir un rato al día para los niños lean las historias que les resulten más interesantes.

Por supuesto, del mismo modo que a los adultos no les gusta que nadie les gusta que les obligue a leer un determinado libro, si los niños tienen edad suficiente para ello, hay que dejarles que escojan sus libros.

A esto hay que sumar que las lectura les resulta de gran ayuda para ampliar su vocabulario, algo clave en pleno proceso de crecimiento y desarrollo. Gracias a los libros los niños aumentan su vocabulario sin darse cuenta.

No hay que olvidar que la lectura resulta un entretenimiento muy interesante. Pocos placeres hay mayores, tanto para niños como para adultos, que sentarse a leer un buen libro en la playa o en la montaña. Seguro que así están muy tranquilos y disfrutando de las aventuras de los personajes como si las estuvieran viviendo ellos en primera persona.

Y, por último, cabe señalar que una de las grandes ventajas de aprovechar las vacaciones de verano para leer es que los niños desarrollan su capacidad de concentración y de atención.

Los mejores consejos para que los niños lean en verano

Como resulta lógico, los padres tienen que dar ejemplo. Esto es, los niños deben ver que sus padres, a quienes ellos toman como ejemplo, también aprovechan las vacaciones para leer diferentes títulos.

Además, es conveniente establecer un horario fijo mínimo al día para que todos los miembros de la familia puedan dedicar un rato a la lectura. Por ejemplo, a la noche, justo antes de dormir.

Y, por último, hablar de los libros que se están leyendo es una muy buena idea. Se trata de una forma estupenda de incentivar a los niños del gusto por leer y de estrechar vínculos afectivos entre padres e hijos.

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