‘El crimen de lord Arthur Saville’, de Óscar Wilde, en edición ilustrada

Entre los mejores relatos breves de Wilde, narra la obsesión de un aristócrata por cumplir el vaticinio que le hace un adivino durante una recepción en casa de lady Windermere. Una parodia realmente cómica.

Imagen de Óscar Wilde
Se denomina Esteticismo a una corriente artística nacida en Inglaterra a fines del siglo XIX. Reaccionando contra el utilitarismo de la naciente sociedad industrial, proponía la exaltación de la belleza como mero placer sensorial al margen de consideraciones éticas o didácticas. En cierta medida, podría considerarse a esta tendencia el equivalente británico al Simbolismo francés de Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé y al Decadentismo de Joris Karl Huysmans y Gabriele D’Annunzio.

Uno de sus máximos representantes fue el irlandés Óscar Wilde (Dublín, 1854-1900), a la sazón figura primordial de la literatura inglesa contemporánea. Por tanto, sus obras son excelentes candidatas a verse embellecidas con ilustraciones artísticas y eso es lo que ha hecho la editorial Rey Lear con ‘El crimen de lord Arthur Saville’, un relato breve rebosante de humor.

Fue Wilde una personalidad singular que llevaba su esteticismo a la vida cotidiana. Vestía de forma original, su casa estaba repleta de objetos artísticos y se comportaba excéntricamente. Por si ello fuera poco, hacía gala de un sentido del humor mordaz que, si bien le granjeó admiradores, también le creó no pocos y poderosos enemigos. Éstos se vengarían de sus burlas cuando se desató el escándalo a causa de su relación con lord Alfred Douglas enviando a Wilde directamente a la cárcel y, lo que es casi peor, al ostracismo social. Claro que, para entonces, ya había triunfado en la Literatura y su fama se extendía por todo el mundo. Había destacado especialmente en el teatro, con comedias de salón protagonizadas por la aristocracia británica como ‘La importancia de llamarse Ernesto’, ‘Un marido ideal’ o ‘El abanico de lady Windermere’. También había estrenado el drama ‘Salomé’ y publicado varios libros de poemas.

En lo que respecta a la narrativa, además de varios volúmenes de cuentos, en 1891 apareció su novela ‘El retrato de Dorian Gray’, una suerte de revisión del mito de Fausto que trata sobre el tema de la eterna juventud y, más aún, sobre el narcisismo, pues el protagonista se halla enamorado de su propia belleza y juventud, a las que considera primordiales hasta el punto de descuidar su alma.

Monumento a Óscar Wilde

Por su parte, ‘El crimen de lord Arthur Saville’ es una burla de la excesiva credulidad de las clases altas británicas respecto a los poderes de supuestos adivinos. El aristócrata protagonista acude a una fiesta donde el augur de moda le predice que va a cometer un asesinato. Como está a punto de casarse, decide posponer la boda hasta después de cometer su crimen, no vaya a ser que éste lo lleve a la cárcel y tenga que dejar a su esposa sola. Comienza entonces una desquiciada carrera tratando de elegir a la víctima más adecuada al tiempo que planifica el asesinato para que parezca un accidente.

Se trata, en suma, de una novela breve plena de humor irónico y magistralmente escrita. Las ilustraciones que presenta la edición de Rey Lear han corrido a cargo del dibujante madrileño Emilio González Urberuaga, que ha desarrollado una exitosa carrera como ilustrador –es el único español cuya obra está representada en el Chihiro Art Museum de Tokio-, siendo especialmente conocido para el gran público por los dibujos que ha realizado para las ediciones del popular Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. El trabajo realizado para ‘El crimen de lord Arthur Saville’ contribuye a embellecer el ya de por sí extraordinario texto literario. Un esteticista como Óscar Wilde sin duda estaría contento con el impecable resultado final.

Fuente: Web dedicada al escritor.

Fotos: Yuichirock e Infomatique.

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