“Euforia”. El lado oscuro de la movida madrileña

Cuando hablamos de la movida madrileña a menudo nos referimos a ella como un movimiento social esencial en los primeros años de la incipiente democracia de nuestro país, sus protagonistas son todavía recordados y su influencia en la cultura española es todavía notable en nuestras fechas. Una visión totalmente opuesta a la ofrecida en el primer libro de David Valdehíta llamado “Euforia” que nos muestra el Madrid más canalla y drogadicto.

Cuando hablamos de la movida madrileña a menudo nos referimos a ella como un movimiento social esencial en los primeros años de la incipiente democracia de nuestro país, sus protagonistas son todavía recordados y su influencia en la cultura española es todavía notable en nuestras fechas. Una visión totalmente opuesta a la ofrecida en el primer libro de David Valdehíta llamado “Euforia” que nos muestra el Madrid más canalla y drogadicto.

"Euforia", el lado oscuro de la movida madrileña

La movida fue lúdica, festival, frívola y excéntrica, pero se llevó a mucha gente, otros se quedaron tarados, otros colgados a la droga, otros en la cárcel. Sólo han quedado los triunfadores, como Alaska o Almodóvar, que probablemente fueron los más frívolos«, explica el autor a la agencia de noticias Efe en una entrevista.

Tiene como hilo conductor diversos hechos que ocurrieron en aquella época y que son recordados por muchos como el incendio en la discoteca Alcalá 20, el concierto de los Rolling Stones en el estadio Vicente Calderón o los dos accidentes de aviación consecutivos que ocurrieron en Barajas en 1983.

Valdehíta, productor de televisión, siempre quiso escribir una novela, sueño que llega una vez querer todo el movimiento ha madurado e incluso envejecido con los años y que cree que es el mejor momento para hacer una revisión de los años que marcaron una época en España.

Una situación más de rebeldía que de libertad según el autor que cree que tras años de opresión y de falta de libertad, se había acabado por fin la clandestinidad, por lo que había que buscar algo totalmente fuera de la ley y de la sociedad, ir en contra de algo, un vacío que lleno la droga que fue testigo directa de la movida madrileña y de la gran mayoría que participaron en ella.

El protagonista, alter ego del autor, es Luis, testigo curioso de una época en la que “nadie iba sobrio”. Valdehíta teje un personaje ingenuo y canalla, idealista dentro de su ilegalidad y, finalmente, también romántico.

El personaje de Luis es “peculiar, por él caben todo tipo de sentimientos entre la picaresca y la nobleza”, resume el autor sobre un protagonista que pronto pasa de la venta de drogas menores al narcotráfico internacional en cuanto aparece Julián, un colombiano que introduce la sustancia soñada, la cocaína, en una España todavía ignorante en temas de estupefacientes.

Las drogas son en realidad el telón de fondo para una reflexión más profunda: la de la lucha por salir de la vida convencional y no sucumbir a las reglas del sistema, emblema más o menos consciente de la movida, esa época de la que el autor considera que “se ha hablado mucho pero se ha escrito poco” y que generó, por primera vez, “el orgullo de ser madrileño”.

En comparación a la situación que ha vivido la ciudad con el movimiento 15M, Valdehíta opina que en la movida “se producía la sensación de que hicieras lo que hicieras, no ibas a estar nunca solo, siempre iba a haber un bar abierto para ti y, en contra de lo que sucede ahora con las revueltas del 15M, la sociedad no daba crédito y no estaba preparada para reprimir aquello. No había miedo a la autoridad”.

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