Fausto

La leyenda del doctor Fausto ya no necesita ser presentada. Si su ocurrencia más conocida se encuentra en la obra de teatro de Goethe, esto no significa que no haya existido toda una tradición literaria en torno a este personaje. Sin embargo, muchas veces olvidamos que Fausto fue un personaje histórico, de carne y hueso, que vivió en Alemania durante el siglo XVI.

La figura del doctor Fausto es un tema retomado ampliamente en la literatura mundial. Son muchos los escritores que podríamos citar además del ya célebre Fausto de Goethe. Entre ellos están sin duda La tragedia del doctor Fausto de Christopher Marlowe, Mi Fausto de Paul Valéry , Doktor Faustus de Thomas Mann, la ópera de Berlioz o la versión gauchesca del escritor argentino Estanislao del Campo.

Sin embargo pocos sabes que la leyenda de este personaje literario está basada en la existencia de una persona real. El doctor Fausto existió aunque la mayoría de las hazañas mágicas que se le adjudican se deben a sucesivas invenciones literarias.

Georg o Johannes Faustus o incluso Georgius Sabellicus o también Johannes Georgius Sabellicus Faustus Junior Hidelbergensis nació aparentemente hacia 1480 en Knittlingen (Wurtemberg) y murió probablemente en Staufen im Breisgau, hacia 1540. Llevó una vida de viajero vagabundo a través de toda Alemania central. Pretendía haber estudiado en la Universidad de Cracovia, que era célebre en ese entonces porque allí se enseñó magia hasta fines del siglo XVI. También se supone que conoció París pero este dato, como los anteriores, es difícil comprobarlo. La cantidad de suposiciones que se hacen en relación a su biografía son el fruto de la característica principal de este hombre: Fausto era un charlatan, una suerte de parlanchín embaucador que gracias a algunos conocimientos de astrología y de un buen manejo de la técnica de la linterna mágica, pudo explotar durante 40 años la credibiliad de sus contemporáneos y compatriotas. drfaust-sm.jpgSi investigamos las fuentes bibliográficas de la época, podemos verificar que este hombre llamado Faustus (es decir, el afortunado; patronimio que iba bien con su profesión de astrólogo) asistió a la Universidad de Heidelberg dónde se lo menciona en los archivos de 1509. Se dice incluso que consiguió convencer, gracias a su técnica oratoria, al ilustre jefe luterano Frantz von Sickingen, quién lo ayudó a conseguir un puesto en el Colegio de Kreuznach de dónde sería echado más tarde por ser acusado de sodomía: en 1528 un proceso-verbal nos muestra la expulsión de Ingolstadt del doctor Fausto; otro proceso-verbal en 1532 nos enseña que el consejo de Nuremberg lo tilda de gran sodomita y de nigromante. Aunque por toda Alemania se conociesen sus malas costumbres y su «arte mágico», seguía siendo consultado por diversas personalidades importantes: en 1523 le escribió algunas predicciones al conquistador alemán Philippe von Hutten sobre su futura expedición en Venezuela. Parece ser que unos años más tarde todas estas predicciones resultaron exactas, como lo prueban las cartas que el conquistador envío desde Venezuela en 1534. Este aspecto es muy interesante ya que encontramos aquí por primera vez como la leyenda de este personaje llamado Fausto ingresa en el territorio del Nuevo Mundo, excediendo las fronteras europeas.



Todos los eventos contados hasta ahora tuvieron lugar en la realidad, son hechos históricos confirmados por la documentación escrita. En relación a Fausto, todo lo que será dicho y escrito posteriormente pertenece a los dominios del folklore y de la leyenda. En realidad, el mito del doctor Fausto comienza a dibujarse a partir de la muerte del personaje histórico.
fau_faus.jpgDiferentes narraciones aumentan y dan vida a una leyenda que termina de «oficializarse» en 1578 con la aparición en Francfort del Volksbuch, libro anónimo publicado por un editor luterano llamado Spiess que lleva el título de «Historia del doctor Johann Fausto, celebérrimo mago y nigromante, de cómo se entregó al Diablo por un determinado tiempo, y de las extrañas aventuras y encantamientos que vio y practicó entre tanto, hasta recibir al fin su merecido castigo.». Este primer libro nos cuenta los viajes y las peripecias de este mago que hizo un pacto con el diablo para aprender a «especular sobre los elementos», es decir, para aprender la magia y la alquimia que eran preferidas al saber ordinario y a la teología. Sin embargo, es necesario decir que el Fausto del que habla el Volksbuch se encuentra ya convertido en un personaje literario carente de referencia histórica real. A partir de la publicación de este libro, Fausto se convierte en una leyenda que será sucesivamente alterada por la psicología colectiva, reflejando la época precisa de la Reforma de Luther. El personaje de la leyenda se transforma así en un ejemplo edificante y aterrador de lo que no hay que hacer.

En este punto de la historia nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿la leyenda de Fausto era conocida en España? El especialista francés Charles Dédéyan en El tema de Fausto en la literatura europea afirma que veinte años después de la muerte del Fausto histórico, en 1561, el mago alemán era ya conocido en España. Esta afirmación se basa en la existencia de un texto publicado el 15 de agosto de 1561 que habla de la ciudad de Salamanca en los términos siguientes:»…De esta escuela salieron aquellos que llamamos comunmente estudiantes, que llevan una vida de mendigos y entre los que Fausto, muerto hace poco, gozaba de una reputación extraordinaria…». En 1599, el cura español Martín del Rio habla de los famosos gastos que los magos Fausto y Agrippa realizaban durante sus viajes, y que el dinero con el que ellos pagaban se convertía después de un tiempo en un cuerno o en algun otro material de este tipo. Es evidente que a partir de estas certezas podemos pensar que, al menos en los círculos intelectuales, la leyenda del doctor Fausto era bien conocida en España en el siglo XVI.

Ante el repentino éxito del Volksbuch, en 1593 aparece su segunda parte con el título de La vida de Christophe Wagner. El texto nos narra las aventuras del empleado doméstico de Fausto que ocurren, entre otro lugares, en el Nuevo Mundo: Wagner y su demonio parten a América gracias a la ayuda de un gallo que los transporta hasta allí, llegando incluso hasta Perú (que para el narrador se trata de una isla…) dónde Wagner logra hacerse pasar por el hijo del Sol.

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