Todos quieren matar a Carrero, de Ernesto Villar

¿Se pudo evitar el atentado que acabó con la vida de Carrero Blanco? ¿Hubo interese ocultos de tras de esa muerte? Son algunas de las pregntas que Ernesto Villar nos plantea en ‘Todos quieren matar a Carrero’ su último libro que acaba de sacar a la venta (Libros Libres).

¿Se pudo evitar el atentado que acabó con la vida de Carrero Blanco? El periodista Ernesto Villar cree que sí y plasma esta teoría en ‘Todos quieren matar a Carrero‘ (Libros Libres), una obra que seguro que gustará a los amantes de las teorías de la conspiración y que hará reflexionar a muchos sobre lo que podría haber pasado si Carrero Blanco, llamado a suceder a Franco, no hubiera muerto aquel día.

«El régimen tuvo en sus manos evitar el atentado y no lo hizo«, asegura el periodista que ha accedido por primera vez al sumario completo del caso cuando se cumplen 38 años de la muerte del militar.

Portada de 'Todos quieren matar a Carrero'

Y es que, para Villar, hay dos aspectos que hacen que debamos preguntarnos cómo es posible que aquello sucediese. ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta de la preparación del atentado a escasos metros de la embajada de Estados Unidos y tras la visita de su secretario de Estado, Henry Kissinger? ¿Cómo pudo pasearse por Madrid un grupo de etarras fichados por la policía dejando huellas por doquier?
Villar, ha explicado en una entrevista concedida a Europa Press que en el sumario «se dieron muchos palos de ciego». En concreto, el libro desarrolla 20 pistas que «se desatendieron«. Por un lado, las «imprudencias» que cometió ETA y que, a su vez, los servicios de seguridad permitieron que no tuvieran consecuencias negativas para ellos. «Confidentes de la policía les transmitieron el nombre de los 67 cabecillas de la banda, que dejaron huellas en Madrid«, explica.

Uno de los testimonios que sustentan estas declaraciones es el de Santiago Carrillo, quien relató en sus memorias que era «absolutamente imposible» que unas personas que habían «incumplido todos los mandamientos de la clandestinidad» no hubiesen sido arrestados. Un ejemplo de ello es, según cuenta Villar, que el etarra que construyó la galería donde se instalaron los explosivos alquiló cuatro coches a su nombre, «estando fichado por la policía».

Además, otro dato que se une a las sospechas de Villar es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, abandonó Madrid un día antes del atentado, por lo que la embajada americana, cercana al lugar del atentado, había estado «absolutamente tomada por los policías». «Es raro que unas obras que hacían ruido y olían a gas, situadas en la zona cero de la seguridad, no hicieran dudar«, apunta.

El autor de este libro insiste en que `Todos quieren matar a Carrero’ no se basa en especulaciones, sino en la base documental a la que ha tenido acceso.». «Mi conclusión es que alguien del régimen pudo hacer mucho más. Quizás alguien fue demasiado torpe para permitir que se pasearan por Madrid los etarras, o demasiado listo para saber que se iba a producir ese atentado y no hacer nada para evitarlo«, indica.

Fuente: Europa Press

Imagen: Libros libres

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