‘Idilio sáfico’, de Liane de Pougy

La biografía de Liane de Pougy da para más de un libro y para alguna película. Musa del París de la ‘Belle epoque’, escandalizó con su conducta y vivió como quiso. ‘Idilio sáfico’ es una crónica de aquella época decadente, además de la narración de su enamoramiento de la norteamericana Natalie Clifford Barney.

El periodo histórico que abarca desde, aproximadamente, 1870 hasta la Primera Guerra Mundial es conocido en Europa como la ‘Belle epoque’. Durante esta larga etapa de paz, la ciencia avanzó de forma muy notable, se encadenaron muchos de los inventos técnicos que hoy conocemos, las condiciones laborales se racionalizaron y la economía vivió un periodo de prosperidad.

Liane de Pougy

Liane de Pougy

Por otra parte, las corrientes filosóficas imperantes propugnaban el progreso y la ciencia como impulsores de la felicidad humana y como explicación para todos los fenómenos. Este materialismo, que hacía pensar que el hombre había llegado a poder explicarlo todo, y, a la vez, con sus hallazgos, facilitaba y hacía más cómoda la vida, propició, además, una relajación de las costumbres.

El resultado de todo ello es una época optimista, de goce de los placeres mundanos, sin trabas, y de prosperidad. Las personas disfrutaban de la vida y veían el futuro esperanzados. Tristemente, la Primera Guerra Mundial destrozó todas estas expectativas y las devolvió a la realidad. Pero ya antes había comenzado una corriente intelectual de desazón ante un mundo excesivamente materialista y dominado por la técnica que se conoce como la ‘Crisis de fin de siglo’.

En este contexto histórico-social se desenvolvió Liane de Pougy, nacida Anne Marie Chassaigne (Región del Loira, 1869-1950), cuya vida, como la de otras mujeres de su época, daría para una larga novela. Educada en un estricto colegio religioso, se casó muy joven con un militar amigo de la familia. El matrimonio duró poco pues el marido la maltrataba.



Pougy huyó entonces a París, ejerciendo como ‘demi-mondaine’, que era el nombre que recibían las bailarinas que se dejaban ‘proteger’ por ricos caballeros. Convertida en estrella del Follies Bergère, su lista de amantes –de ambos sexos- incluye a figuras como el Príncipe de Gales, el Rey de Portugal y Maurice Rothschild, entre otros muchos, junto a intelectuales como Gabriele D’Annunzio.

La 'Belle epoque' fue una etapa de optimismo

La 'Belle epoque' fue una etapa de optimismo

Amadrinada por Valtesse de la Bigne -una destacada cortesana del Segundo Imperio que había sido amante de Napoleón III y había inspirado a Zola el personaje de Nana– Pougy se convirtió en icono de la ‘Belle epoque’, incluso por delante de otras dos figuras de la época: la española Carolina Otero –conocida como ‘la bella Otero’- y Emilienne d’Alençon, quién, además, fue su amante.

En la cúspide de su carrera –y de sus escándalos- conoció a la caprichosa multimillonaria estadounidense Natalie Clifford Barney, de la que se enamoró. El idilio duró poco más de un año, pero quedó fielmente plasmado en ‘Idilio sáfico’, sobre la que volveremos.

Posteriormente contrajo matrimonio con el príncipe rumano Georges Ghika, al cual su familia desheredó por ello. Convertida en princesa, la inquieta Pougy sentó la cabeza y la pareja duró hasta la muerte de Ghika. Tras enviudar, la ex-cortesana tomó los hábitos de la Orden Terciaria de las Dominicas y dedicó el resto de su vida a la oración, adoptando el nombre de Ana María de la Penitencia. Sentimos habernos demorado tanto en apuntar sus rasgos biográficos pero, realmente, éstos resultan dignos de una película y son, casi, más interesantes que su obra.

Natalie Clifford Barney

Natalie Clifford Barney

Cuando estaba en la cima de su carrera, Pougy decidió escribir novelas. Como en ellas mostraba sus inclinaciones sexuales y mezclaba habladurías y realidad –el morbo siempre vende- su éxito fue fulminante y le proporcionó una aureola legendaria.

En éstas se encontraba cuando apareció por París una hermosa joven de veintitrés años, multimillonaria, caprichosa y liberal, que entretenía sus ocios en viajar y escribir: Natalie Barney. No es de extrañar que la bisexual Pougy, que entonces contaba ya treinta años, y la veleidosa joven comenzaran un idilio que escandalizó a toda la sociedad parisina, pues no se recataban en mostrar su afecto en público y, aunque aquella época era más liberal que otras posteriores, no estaba preparada para sensaciones tan fuertes.

La joven americana, también bisexual, se había instalado en París y abierto salón, cosa muy común en la alta sociedad de entonces, rodeándose de una cohorte de mujeres que, como ella, no hacían ascos a ningún sexo, y de hombres –éstos sí- abiertamente homosexuales. Convertida en sacerdotisa del placer, sus amantes de uno y otro género se sucedieron a ritmo vertiginoso, en una vida consagrada por igual a la intelectualidad y al erotismo. Y, en su honor, debemos decir que a muchos de ellos los ayudó económicamente o los protegió como mecenas de sus obras.

Así se encontraron estas dos divas que –por fuerza- tenían, o bien que chocar, o bien que enamorarse. El resultado fue el segundo y su romance, como decíamos, duró algo más de un año.

Fruto de éste ha quedado la novela ‘Idilio sáfico’, no publicada hasta ahora en España, y que, por tanto, cuenta la historia de estas dos mujeres, ocultas bajo los seudónimos de Flossie y Annhine, su enamoramiento y sus arrebatos de sensualidad. Pero también es un excelente retrato de la ‘Belle epoque’ y una visión del París elegante y refinado de fin de siglo, capaz de todos los excesos pero también de geniales obras de arte. En la obra se suceden intrigas, amantes, infidelidades, riqueza y, al fin, el ‘mal del siglo’, esa decadente languidez tan extraordinariamente plasmada por autores como Proust.

Retrato de la época

Retrato de la época

Formalmente, la novela, que no carece de cualidades literarias, se enmarca en la estética modernista. Una bella prosa, repleta de imágenes refinadas e inteligentes, y que no desdeña una evidente sensualidad e incluso un velado erotismo.

La novela resulta interesante, por tanto, como retrato de una época, al margen de que se compartan los gustos de Pougy o no. En este sentido, que nadie espere pornografía. Estamos hablando de una época en que la elegancia era una máxima. Por cierto, qué distinta a la actual, bastante soez y chabacana, en la que fulanas, chulos, violadores y demás ralea se pasean como figuras de mérito por los platós de televisión.

Fotos: Liane de Pougy: G: Dallorto en Wikipedia | ‘Belle epoque’: PKM en Wikimedia | Natalie Barney: G. Dallorto en Wikipedia | Retrato de la época: Infrogmation en Wikimedia

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