Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda

En Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Neruda explora a us amada en el sexo y el placer, hasta llegar a los límites de la hipérbole. Este poemario sensual se divide en el presente del Eros y su evocación, al llegar a la desesperación por la pérdida de la amada ideal al final del poemario.
Neruda se pregona como un cumplido y sabio amante, capaz de recrear proezas sexuales y mantenerlas atemporalmente mientras su deseo sea infinito.

Pablo Neruda (1904-1973) escribe desde en juventud su famoso poemario Veinte poemas de Amor y una canción desesperada (1924) lleno de vitalidad, sensualidad, goce y descripción de la mujer, en un impulso erótico que no se contiene hasta llegar a su desborde en la canción desesperada por la pérdida de la amada que ya es de otro. No solo lamentará la relación acabada sino también celebrará el encuentro sexual, pero de una forma climática que ya venía preparando en los 20 poemas previos.

Neruda también se celebra a sí mismo, el poeta se representa como el amante en su máximo vigor, hormonal, erótico, con una racionalidad construida sobre el disfrute del sexo. Se puede postular la presencia de una sola amada, de belleza occidental, quien es la constante motivación del poemario. Ella es recreada en vitalidad, frescura y placer, como personaje del poemario, traída al presente de la lectura, en la función del sexo, o en su grato término, rara vez viene del pasado en los 20 poemas.

Los lectores que quieran leer gratis este poemario disponen del siguiente link:

http://pages.nyu.edu/~pdn200/20poemas.html

Representación erótica de la mujer: Desde el primer poema, “cuerpo de mujer”, Neruda explora con deleite la geografía femenina, la hace suya, se apropia de ella en su tiempo y espacio, la amada está relacionada a los elementos naturales ya que es envuelta en la luz del sol para destacar su belleza y juventud, es una abeja blanca cuyos senos parecen caracoles blancos, es niña, tiene ojos de océano. Ella contiene toda la pasión de Neruda quien la actualiza como un puerto marino para el viaje del Eros.

Ella es celebrada aún en la pérdida, incluso cuando el yo poético ya no siente amor por ella pero reconoce que la amó en esa “cópula loca de esperanza y esfuerzo” que está recreada en todo el poemario. El poeta solo tiene el poema 15 “Me gustas cuando callas” como único momento de contemplación de la mujer, donde su belleza es un bien y un fin y en sí mismo, del que se puede gozar aún en el reposo. El esfuerzo al funcionar sexualmente es gozado con esperanza por el poeta quien sabe repetirá esta experiencia.



La mujer alcanza la perfección de la muñeca, del brillo solar, es agua para el poeta, le refresca, en el poema 19 es una amapola porque a modo de droga despierta los sentidos en el amante. En la canción desesperada, la amada es un cementerio de besos, pues corresponde al pasado, sin embargo la sexualidad de Neruda se hace más gráfica, pues revela su ansiedad por aprehender el pasado de nuevo, su yo poético se siente abandonado pues la mujer era hembra vital y fruta para su hambre.

El celebrado amante: Neruda se celebra a sí mismo, en cuanto ser funcional en el sexo, expresa un vigor único en que se siente capaz de hacer “saltar al hijo del fondo de la tierra”, cuando la mujer está representada en la metáfora de tierra que socava el labriego. Neruda se presenta desbordado de deseo, se enuncia a sí mismo por su sexualidad, que le gratifica y consume a la vez. De alguna manera es autobiográfico, en este poemario Neruda se pregona como un amante imbatible e invicto.

La obra recoge imágenes que pueden congelarse en la mente del receptor, esto hace lírica su poesía, explota el esfuerzo de la actividad sexual, el despliegue de imaginación de la pareja para explorarse, descubrirse y gozarse de una manera distinta cada noche. El poeta se reconoce en la amada en una suerte de correspondencia anatómica y de gimnasia lúdica. Neruda se enuncia por la actividad sexual, celebrada como fin último del poemario, es un Eros que dura de la noche hasta el alba como en el poema 14.

Este amante tan excitado deja un espacio de espiritualidad para su sexo, cuando afirma en el poema 9 que el abrazo llega hasta el alma y lo presenta de una duración mítica como el abrazo del dios Siva y de su esposa la diosa Parvati, que dura periodos cósmicos. Después de sus proezas sexuales, el yo poético se dispone a partir en Una canción desesperada, se retira con la sensación de ser abandonado por la amada, con el Eros todavía por colmar y volver a llenar.

Desesperación en la vitalidad: Este es un poemario de juventud de Neruda, en uso de todas sus facultades amatorias. A la celebración del sexo se le opone la desesperación por eternizarlo, por continuarlo ad nausea, como si este hombre empírico pudiera vivir copulando indefinidamente, con la esperanza de vivir sólo del placer. El coito es llevado a la hipérbole en su evocación y en el gozo, si bien está presente la división de 20 poemas como presente y la canción como pasado, el todo es atemporal.

Y es atemporal, porque el deseo erótico trasciende el tiempo, ya que como todo deseo es infinito. La desesperación hermana del gozo lleva una paradoja de sufrir al excitarse y recrearse sexualmente, sin embargo la desesperación se da por la locura en la cópula, es decir, el sentirse fuera de lugar frente a un discurso que deba racionalizar este desenfreno. La desesperación lleva en sí una poética del exceso, del agotamiento frustrante que hace pisar tierra a los amantes, con un vigor limitado.

Este poemario puede ser releído con los aportes de la psicología y medicina ligadas a la sexología. El poemario no describe un espacio en particular para el coito, no hay una cama determinada, hostal, cabaña, o el campo. El único espacio es el de la juventud y la vitalidad de los amantes, que al tocar el fondo de su reserva humanamente posible desemboca en la ansiedad como estado vital del gozo, del reposo y aún de la evocación. El poemario desborda el Eros para trascender la experiencia y su evocación.

Conclusión: Neruda se proclama como el amante que sabe capitalizar su goce y su experiencia en veinte poemas de amor y una canción desesperada. La canción será el balance del pasado, el quiebre de la continuidad del erotismo y la constatación de la pérdida de la amada capaz de reproducir esta prodigiosa sensualidad. La desesperación proviene del tiempo ido, de la constatación de los límites humanos para amar en una hipérbole de placer, al que se llega por la verbalización de la experiencia.

Fotos:

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