Olvidados, de Michael Grant

Michael Grant es un hombre que ha acumulado experiencias a lo largo de toda su vida, que desde recién comenzada se manifestó de un cierto estilo nómade. De niño fue criado entre varias mudanzas dentro de Europa y América, asistiendo a un total de 10 escuelas diferentes para su educación, se fue convirtiendo en una persona curiosa y aventurera, quizas los primeros ingredientes que se necesitan para dar vida a un escritor.

Olvidados

Por lo tanto Michael Grant se convirtió poco a poco en un escritor que tiene en su haber más de un centenar de novelas, además de haber probado en una buena cantidad de otros oficios, como inventivo en campañas políticas, crítico de comidas en restaurantes o escritor de documentales inclusive, entre muchas de otras experimentaciones que se ha dado el gusto de ir probando a lo largo de los años.

Una de sus novelas de mayor éxitos es la que encabeza la saga «Olvidados», que nos posiciona en una realidad en la que de pronto todas las personas mayores a los 15 años que habitaban en Perdido Beach y alrededores, desaparecieron por completo sin dejar ningún rastro, dejando atrás más de 400 niños, desde los recién nacidos hasta los adolescentes, que se descubren solos por su cuenta sin nadie que los gobierne ni les diga cómo hacer las cosas.

Las cosas no terminan allí, toda esa población de menores se encuentra además encerrada dentro de una cúpula de cristal que se extiende a lo largo de varios kilómetros a la redonda, de la cuál no se puede escapar. Los jóvenes se encuentran como soberanos de esas tierras y poco a poco algunos de ellos comienzan a desarrollar extraños poderes que les permiten hacer cosas realmente sorprendentes como teletransportarse, leer la mente, o sanar de forma instantánea si llegan a lastimarse. El problema radica en que esos niños no son los más idóneos para hacerce cargo de la situación ante la falta de los adultos.

La historia se centra en cuatro protagonistas principales, Sam, Quinn, Edilio y Astrid, que son los que deberán hacerse cargo de una realidad que se ha vuelto realmente dificil, las leyes no existen y solamente hay dos bandos: los que sobreviven y los que sucumben. En el lado contrario encontramos a Caine y al resto de los internos del internado para niños con problemas de conducta y violencia, que optan por armarse e imponer un nuevo orden marginal.

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