A la pintura: Las dos pasiones de Alberti

El poemario A la pintura de Alberti hermana la pintura con la poesía; ambas artes se hacen análogas porque buscan la belleza en el resultado de su obra y porque tienen un proceso de creación similar, en el cual tanto pintor como poeta se valen de su mano para plasmar su imaginación en el espacio pertinente, el lienzo o el papel. Realza el proceso de creación donde se manifiesta la espiritualidad y el ser del pintor y el poeta por la actualización de su arte.

Rafael Alberti rindió homenaje a su primera vocación artística, la pintura, en su poemario A la pintura (Losada, 1948) donde hermana esta arte con la poesía por el vínculo del proceso de creación que requiere del uso de la mano del artista, el pintor usa el pincel y el poeta la pluma, ambos comunican verdades trascendentes que se expresan en lo gráfico y plástico del color para la pintura y en la lectura para la poesía. También ambas artes pueden comentarse a sí mismas o retroalimentarse en su proceso creador.

En cuatro poemas seleccionados de este poemario, A la pintura, A la mano, Al pincel y Al color; veremos los nexos que Alberti establece entre pintura y poesía, desde el impulso creador del artista hasta las similitudes del trabajo de estas dos artes, ambas son un fin en si mismas; buscan la belleza en su expresión, apuntan a la perfección y crean significado con las imágenes visuales en la pintura y mentales en la poesía que generan en el receptor.

El poema liminar “A la pintura” establece la correspondencia entre el lienzo y la hoja de papel, el bastidor es el espacio donde se materializa la creatividad del artista. Resalta el hecho de que el movimiento del pincel corresponde al estilo del escritor, en analogía a la pertenencia de un poeta a un movimiento determinado. Estas artes estuvieron plenamente integradas en Alberti, quien presentó sus acuarelas para una edición especial de García Lorca en una entrevista televisiva con Joaquín Soler Serrano.


La sinestesia o combinación de sentidos: “A ti, forma, color, sonoro empeño porque la vida ya volumen hable”, establece la mímesis de la realidad en el objeto recreado por la pintura. El arte hace hablar a sus creaciones les confiere vida y ser verosímil ante el espectador. Lo sonoro es la repercusión de la obra que logra su cometido de crear un objeto como interpretación de su referente en la realidad, eso sí idealizado pues nos transfiere una actitud o circunstancia predominante para dar sentido a la obra.

También alude a una poética especial para cada pintura, que estructura un mensaje como en la poesía en “fingida realidad del sueño”, son artes que imitan la realidad, la fingen no por distorsionarla sino por idealizarla para presentarla con belleza, como debería ser para apropiarse del objeto por el arte. Emplea la metonimia “mano, pintor de la pintura” porque la pintura es un arte manual que se materializa por el movimiento creador de la mano del pintor, que equivale a la mano de un poeta escribiendo.

El poema A mano presenta la dualidad del movimiento en la pintura en sus versos “lentitud, sigilo” y disparada disyuntiva”, el arte permite representar la vitalidad o decaimiento de las cosas por el uso de texturas que recrean la configuración de los objetos de la naturaleza. Considera además la mano como representación del alma del pintor porque transmite su voluntad a la tela. Todo arte tiene implicancias espirituales porque proviene del ser humano.

El poema Al pincel usa la metáfora para el pincel de “vara de música rectora” por su forma y porque dirige a la pintura con su movimiento, es “un fino estilete” pues modela rasgos mínimos que si no se captan a primera vista en la pintura, sirven para completar el conjunto de la obra. También lo compara con vegetales “espiga”, “tallo”, seres vivos que representan la mímesis o recreación de la naturaleza y la elegancia por la finura de sus formas esbeltas.

El poema Al color emplea la sinestesia “sonoro, puro, quieto, blando”, porque Alberti relaciona el color y el sonido como materias puras de la pintura y la poesía respectivamente. Las que se transforman en ficción modelando la realidad con su técnica. Al nombrar al color “armónica lengua” lo eleva a lenguaje artístico como la poesía, las dos artes comunican una verdad trascendente del pintor o poeta y es igual de importante el proceso de creación que la culminación de la obra.

Enaltece la posibilidad de creación y combinación del color en “gloria y pasión de la pintura”, es decir que llega al absoluto en el arte, al aprender y contemplar la belleza, fin de la pintura y la poesía. Hay pasión en la producción de la obra de arte y gloria o esplendor en su contemplación.

El arte se apropia de un espacio: El poemario A la pintura de Alberti establece la analogía entre la pintura y la poesía, ambas trabajan sobre un plano de dos dimensiones, un área cuadrada o rectangular, el papel o el lienzo. Ambas generan imágenes, las gráficas de la pintura recrean el volumen de los cuerpos y el poema como poliedro puede soportar varias lecturas, es decir genera interpretaciones distintas según por que medio de análisis se le decodifique para comprender sus imágenes.

En ambas artes la actividad creadora se basa en el movimiento de la mano que se integra al pincel o pluma. Esto expresa la vitalidad de estas actividades que reflejan el estilo y el espíritu del artista. La construcción del espacio pictórico es similar a la creación del contexto para los enunciados poéticos, por el dominio de ese espacio, el artista crea contenido, que se traduce en su visión de la naturaleza y la realidad.

Metalenguaje artístico: El poemario A la pintura posee un metalenguaje pictórico o lenguaje de comentario y explicación del arte en cuestión. Esto se ve en las representaciones del proceso de creación pictórica análogas a la creación poética. El ser consciente del proceso creador es reproducir el arte como entelequia o un todo que se sostiene a si mismo ante el lector. El arte se reproduce durante el proceso creador, porque el artista al desplegar su técnica le da ser e individualidad a su arte y obra.

Conclusión: Alberti no dejó de cultivar las dos pasiones de su vida, la pintura y la poesía; las que hermanó en su poemario A la pintura. En este homenaje a su primera vocación no solo celebra la capacidad de contemplación de la belleza del pintor al culminar su obra, sino que también da realce al proceso creador, a la fase de producción estética, ya que el proceso es tan importante como el resultado final. Esto se verbaliza en el poemario en correspondencias con el proceso de creación poética.

Fotos:

«RafaelAlbertiGaleria%20(124)» de miguesme.blogspot.com

«albertigr» de culturalandia

«alberti_dib» de alpha.furman.edu

«r_alberti» de juntadeandalucia.es

«alberti1_co_300» de cvc.cervantes.es

«alberti_dibujo» de canariasinsurgente

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