Alfred de Musset, un “hijo del siglo”

El Romanticismo en Francia dio grandes autores : Víctor Hugo, Lamartine, Vigny, Dumas, etc. Uno de ellos, quizá el que presente una poesía más auténticamente humana, lejos de estridencias románticas, sea Alfred de Musset. Hijo de su época, aunque vivió una juventud despreocupada, en su madurez presenta como pocos el conflicto entre el poeta y el mundo propio del Romanticismo. Es decir, lo que se ha llamado «el mal del siglo», que condujo a no pocos jóvenes al suicidio.

Alfred de Musset

Alfred de Musset

Por todos es conocido el hecho de que las filosofías irracionalistas de principios del siglo XIX condujeron al Romanticismo. Éste exaltaba el sentimiento sobre la razón y consecuencia de ello es el prototipo de “romántico” : la persona que se siente al margen de una sociedad prosáica que no le satisface, en la que se encuentra fuera de lugar, angustiado ante las obligaciones que ésta le impone, y de la que busca evadirse.

Muchos son los poetas que podrían citarse aquí como ejemplos. Sólo centrándonos en la literatura francesa, encontramos a Lamartine, Vigny, Hugo, Béranger, Nerval….. Pero nosotros nos ocuparemos de Musset, poeta que encarna como pocos lo han hecho la figura del escritor romántico.

Nació Alfred de Musset en París en 1.810, en una familia de posición acomodada. Estudiante destacado, no por ello dejó de ser un tanto “enfant terrible”: sus años juveniles son los de un dandy que frecuenta los salones y busca su vocación probando a estudiar Medicina, Derecho, y otras disciplinas y que busca impactar con su irreverente forma de ser.

Curiosamente, Musset se dedicó a la poesía por casualidad. Un compañero de colegio, Paul Foucher, cuñado de Victor Hugo, le introdujo en la tertulia literaria de “El Cenáculo”, en la que participaban todos los que tenían algo que decir en la literatura de la época.


En estas fechas empieza a publicar poemas iniciáticos. Se le considera un carácter superficial y feliz, que vive con tranquilidad, escribe por gusto y no se preocupa de política, religión o ética. De hecho, su obra no se toma muy en serio. Aparecen hacia 1.830 sus “Cuentos de España y de Italia”, con la que desplaza el estilo de los “sensibleros y llorones”, con aplauso del público e incluso de sus colegas. Dos años después, ven la luz sus “Espectáculos desde un sillón”.

Contra lo que se piensa, Musset ya se toma su oficio muy en serio. En la dedicatoria de “La copa y el vino”- primero de los “Espectáculos” – dice : “Al consagrarse al trabajo, cada fibra y cada nervio se estremece como un laud que se acaba de templar, no se escribe una palabra sin que vibre el ser entero”.

George Sand

George Sand

Esta identificación entre el poeta y su obra, esta autenticidad, se incrementará aún más a partir de 1.833, cuando inicia sus relaciones con “George Sand”. Esta mujer, auténtica “rompecorazones” de la Francia de entonces, será la musa que hará de la poesía de Musset un dechado de hondura humana, sin caer en las los excesos de otros contemporáneos. Sand era una avanzada de su tiempo, que asumió la responsabilidad de vivir como quería, en una sociedad que cortaba las alas a las mujeres, y, por ello, no se comprometía más de lo necesario en sus relaciones. Así, de ésta, que duró dos años, se fue en busca de otros hombres, dejando al pobre Musset sumido en una desesperación terrible.

Desde entonces, su poesía – como decíamos – se aleja de la despreocupación que había presidido sus obras iniciales, alcanzando una profunda autenticidad. Será el poeta que canta al amor sin las estridencias ni las tronantes manifestaciones a que tan dado era el Romanticismo.

Pero también ahogará su desesperación en el alcohol y las relaciones fáciles con actrices y poetisas. Es un marginal por voluntad propia, aunque se hace elegir miembro de la Academia. A la vez, multiplica sus obras. Su espectro se amplía al teatro y la narrativa.

Entre las obras pertenecientes a la segunda, destaca “Las confesiones de un hijo del siglo”, publicada en 1.836. Novela claramente autobiográfica, presenta a un joven libertino que cree encontrar la felicidad en el amor, pero que, al no abandonar sus antiguas costumbres, pierde a su amada. Nos encontramos, claramente, ante el relato de su relación con la Sand y su doloroso fracaso, pero la obra es mucho más que eso. Nos habla un alma atormentada, que explica sus inquietudes y frustraciones.

Es la expresión de un romántico que contempla su época y encuentra a una juventud desengañada, en la que está incluido, que siente en el fondo del alma una miseria insoportable”. Es el famoso “mal del siglo”, con el que los escritores reflejan su malestar ante la realidad y la pérdida de sus ilusiones. Las corrientes idealistas precedentes se habían visto frustradas por la realidad y el poeta se siente desplazado en un mundo que no es el que anhelaba. Tal es su angustia que en muchos casos llegarán al suicidio.

También Musset escribió para el teatro ; o, por mejor decir, escribió dramas, pues nunca pensó que serían representados y, de hecho, su puesta en escena no resultaba sencilla. Los mejores de ellos son, sin duda, “No se juega con el amor”, “Un capricho”, “El candelabro” y, quizá, sobre todas, “Lorenzaccio”.

Éste último, que – para algunos – es el más conseguido drama romántico,

Víctor Hugo

Víctor Hugo

expresa el “mal” a que nos acabamos de referir. Ambientado en la Florencia de 1.537, muestra la reacción de esa ciudad ante la tiranía de Alejandro ; pero ello no es más que una transposición de la situación de la Francia de 1.830. Por tanto, la crítica política está muy presente.

De otra parte, Lorenzaccio, el protagonista, es una personificación del héroe romántico : ilustra la dualidad del ser humano que expresaba Hugo en su prefacio al “Cronwell” y que no es otra que su tendencia tanto a la virtud como al vicio. Este joven, que ha asumido el papel de depravado para lograr la liberación de su pueblo, siente que ese “traje se le ha mudado en piel”: cuando quiere desasirse de él, ya no puede.

Musset, desengañado del hombre, muestra así la tesis principal de la obra: la propensión natural de la humanidad a la corrupción : el héroe pasa de la pureza al vicio fingido y de éste, al asumido.

De ahí la afirmación –  que citábamos anteriormente –  de un sector de la crítica, en el sentido de que estamos ante el más logrado drama romántico : lo es en tanto que presenta el desgarro de una personalidad desde la ambivalencia. Ni más ni menos que les ocurría a sus autores.

Musset no vivió mucho. Al margen de relaciones, murió el dos de mayo de 1.857.

Imagen Musset: Phrood en Wikipedia
Imagen Sand: Maksim en Wikipedia
Imagen Víctor Hugo: APPER en Wikipedia

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