‘Insolación’, el Naturalismo de Emilia Pardo Bazán

Entre los seguidores que el Naturalismo de Emile Zola tuvo en España, quizá la más firme haya sido Emilia Pardo Bazán. Sin embargo, ni siquiera ella siguió fielmente las tesis del maestro francés. ‘Insolación’ es, probablemente, su novela más naturalista.

Castillo de Santa Cruz

Castillo de Santa Cruz, propiedad de la familia Pardo Bazán

Pese al éxito que tuvo en toda Europa, el Naturalismo de Emile Zola no alcanzó en España el número de seguidores que cabría esperar y, además, quiénes se sumaron a él, lo hicieron más desde un punto de vista teórico que práctico. Es el caso de Clarín o Benito Pérez Galdós, en cuyas obras de esta época se advierten algunos elementos naturalistas pero usados más como ingredientes de su Realismo tradicional que como rasgos de una voluntaria adhesión a la escuela zolesca.

Posiblemente la más fiel seguidora del maestro francés en España haya sido la gallega Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851-1921), que incluso dedicó un ensayo, ‘La cuestión palpitante’, a la polémica suscitada por el Naturalismo en el que defendía las tesis de Zola.

Sin embargo, un estudio más profundo de la obra de la escritora coruñesa deja ver que ni siquiera ella siguió fielmente las doctrinas naturalistas. Como en otros casos, es más bien el suyo un naturalismo teórico en el que hay no poco de afán polémico. Bien es cierto que el determinismo del medio –una naturaleza agreste- se haya presente en obras como ‘Los pazos de Ulloa’, en la que la herencia genética también posee un relevante papel, o que la influencia social es básica en ‘La tribuna’. Pero doña Emilia jamás llegó a los extremos que lo hicieron Zola y sus seguidores más radicales.

Probablemente, su novela más propiamente naturalista y la que provocó mayor escándalo haya sido ‘Insolación’, si bien la polémica se debió más al tema tratado que a sus rasgos escabrosos. Su protagonista es Asís Taboada, marquesa viuda de Andrade, que es pretendida por Diego Pacheco, un don Juan gaditano. Finalmente, una tarde en la pradera de San Isidro, con el calor y tras beber copiosa manzanilla, la marquesa se rinde, dando inicio a una relación que le provocará no pocos remordimientos y más de una regañina de su amigo Gabriel Pardo.

Indudablemente, la trama, que para la moral de aquel tiempo era escandalosa, hoy nos parece de lo más inocente. Sobre esta cuestión destaca la capacidad de Pardo Bazán para crear un complejo carácter femenino, el de la marquesa, en cuya psicología ahonda magistralmente. Además, la obra posee una excelente calidad literaria. Como también en la época había cotilleos, la dedicatoria que ‘Insolación’ lleva a José Lázaro Galdeano suscitó la idea de que se trataba de una obra autobiográfica basada en la aventura que ambos personajes habían vivido poco antes en Arenys de Mar.

Fuente: Cervantes Virtual.

Foto: FreeCat.

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