‘Un mes en el campo’, de Iván Turguéniev, los efectos del Romanticismo

Uno de los legados más duraderos del Romanticismo fue ese hastío vital que tanto marcó a la sociedad. En él se basa el ruso Iván Turguéniev en su drama ‘Un mes en el campo’ para mostrarnos el conflicto sentimental de una aristócrata que busca una motivación para su ociosa y aburrida vida acomodada.

Iván Turguéniev pasó largas temporadas en Baden-Baden

Iván Turguéniev vivió largas temporadas en Baden-Baden

Entre los legados que el Romanticismo dejó en la sociedad, uno de los más duraderos fue el hastío vital, entendido como una suerte de desazón provocada por el aburrimiento de la vida cotidiana. Y una de sus principales consecuencias fue la búsqueda idealizada de cualquier motivación que convirtiera la existencia en una aventura. No de otro modo se explica que personajes como Lord Byron luchara por la independencia de Grecia o que Esproncedafuera un impenitente conspirador.

Pero, sobre todo, ese hastío vital se manifiesta en las mujeres. Son numerosos los caracteres literarios femeninos –desde Madame Bovary hasta Ana Karenina– que buscan una salida a esa sensación a través del adulterio.

Algo parecido le sucede a Natalya Petrovna, la protagonista de ‘Un mes en el campo’, de Iván Turguéniev (Oriol, 1818-1883). Considerado uno de los principales narradores de la «Edad de Oro» de la Literatura Rusa, a la altura de León Tolstoi o Dostoievski, Turguéniev es muy conocido por novelas como ‘Padres e hijos’, en la que presenta lo pernicioso de las ideas nihilistas que se estaban imponiendo en la Rusia de su tiempo, o por la colección de cuentos ‘Memorias de un cazador’, en la que refleja con tintes realistas la vida y costumbres del campesinado ruso, aún sometido a la servidumbre y, con ella, a la miseria. En todos estos textos brilla su estilo cuidado y elegante, de exquisita brillantez.

También realizó Turguéniev incursiones en el género dramático con obras como ‘La fortuna del idiota’, ‘Descuido’ o –la mejor de ellas- ‘Un mes en el campo’, considerada un clásico del teatro ruso. En ella, nos presenta a la aristócrata Natalya Petrovna, casada con Arkadi Islaev y víctima del hastío vital al que aludíamos. Cuando llega a la finca familiar Aleksei Belyaev, un joven estudiante que va a ser el nuevo preceptor de su hijo Kolya, Natalya se enamora de él, viéndolo como una salida al aburrimiento de su cómoda vida.

Como vemos, el conflicto que presenta la obra es de tipo amoroso. Sin embargo, el mensaje que Turguéniev pretende darnos es que no se debe frivolizar con los sentimientos, pues –como decíamos- la protagonista, lejos de estar sinceramente enamorada, no hace otra cosa que buscar una motivación a su ociosa y también aburrida existencia. Pero, además, nos hallamos ante un texto costumbrista, ya que el autor nos presenta la vida de los grandes terratenientes rurales. Se trata, en suma, de una creación muy estimable por la calidad literaria de su autor pero que no pasa de ser una manifestación de amable teatro comercial.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Judi 17.

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