‘La muerte del corazón’, de Elizabeth Bowen

Considerada una de las grandes novelistas británicas del siglo XX, Bowen debe mucho de su estilo a Virginia Woolf.

Londres

En las letras británicas, se conoce con el apelativo de Círculo de Blomsbury a un grupo de intelectuales que se reunían en casa de la escritora Virginia Woolf. Entre ellos, se hallaban filósofos como Bertrand Rusell, economistas como John Maynard Keynes, pintores como Dora Carrington, críticos de arte como Clive Bell y escritores como Gerald Brenan, Katherine Mansfield o Edward Morgan Foster. Denominador común de este heterogéneo círculo era el rechazo a la moral victoriana y al realismo literario.

No es casual que, en su seno, diese sus primeros pasos en la escritura la irlandesa Elizabeth Bowen (Dublín, 1899-1973). Allí conoció a Rose Macaulay, que le buscó editor para su primer libro, titulado ‘Encuentros’ y publicado en 1923. Pero, sobre todo, recibió la influencia de la citada Virginia Woolf, esencial en su obra.

Porque, como ésta, Bowen destaca por la caracterización de sus personajes, a los que analiza psicológicamente con rasgos certeros. Tras aquel volumen de relatos breves, publicó su primera novela, ‘El hotel’, y, poco después, ‘Al norte’ y ‘Una casa en París’, que le granjearon el prestigio necesario para ingresar en la Academia Irlandesa de Letras. Justo antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la que trabajó para el Ministerio de Información británico, apareció ‘La muerte del corazón’, considerada su obra maestra.

Narra la historia de Portia Quayne, una muchacha huérfana que es acogida por su hermano Thomas y la esposa de éste, Anna. Pero su cuñada es una mujer frívola que lleva una vida de ostentación y que sólo se preocupa de sí misma. Incapaz de simpatizar con Anna, la inexperta joven se siente rechazada y acaba por enamorarse de Eddie, un curioso personaje amigo de aquélla.

En este mundo superficial, Bowen se recrea en la caracterización de los personajes, reflejando su mundo interior a través de su conducta y de presentar sus defectos. Precisamente en eso radica la maestría de la autora y también su mayor error, ya que ello provoca un ritmo lento frecuentemente interrumpido por las descripciones, por otra parte magistrales. No obstante, la obra se lee con gusto y configura un retrato de la sociedad británica de entreguerras, con su frivolidad y preocupación por las apariencias. Tras ella, Bowen Publicaría otras novelas como ‘Un mundo de amor’ o ‘Eva Trout’. Ésta última le supuso varios premios e incluso fue seleccionada para el prestigioso Booker Prize. Hoy, es considerada una de las grandes narradoras inglesas del siglo XX.

Fuente: Editorial Impedimenta.

Foto: Chris Yunker.

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