‘Los Dukay’, de Lajos Zilahy

La monumental historia de una familia de la aristocracia húngara desde la era napoleónica hasta bien entrado el siglo XX.

Reina Victoria

La tradición de las sagas literarias, que narran la historia de una familia a lo largo del tiempo, se remonta al siglo XIX, etapa de apogeo de la gran novela realista. Buenas muestras de ellas son la ‘Comedia humana’ de Honoré de Balzac y ‘Los Rougon-Macquart’ de Emile Zola. Pero estas series, bien en forma de varios libros, bien estructuradas como «novela-río», llegan hasta el presente. Ejemplos posteriores a los citados son ‘Los Buddenbrook’ de Thomas Mann o ‘La saga de los Ríus’, del español Ignacio Agustí.

Y, como éstos, ‘Los Dukay’, del húngaro Lajos Zilahy (Nagyszalonta, 1891-1974), considerado -junto a Ferenc Molnar y Sándor Márai- una de las grandes figuras de las letras magiares en el siglo XX.

Novelista y dramaturgo, Zilahy comenzó su carrera literaria tras participar en la Primera Guerra Mundial en las filas del Imperio Austro-Húngaro, que lo destinó al frente del este. Fruto de esa experiencia sería su libro ‘Las cárceles del alma’, publicado en 1927 y al que seguirían ‘Siberia’, ‘El desertor’ o ‘La ciudad errante’. En 1947, ante el cariz de los acontecimientos en su patria, se exilió a Estados Unidos. En su país de adopción comenzó a escribir la gran saga de ‘Los Dukay’, historia de una aristocrática familia de Hungria desde la era napoleónica hasta mediados del siglo XX. Tres libros componen la serie: ‘El siglo feliz’, que abarca desde 1814 hasta 1914; ‘Los Dukay’ (a su vez compuesto por ‘Los Dukay’, ‘Kristina y el rey’ y ‘El crepúsculo de cobre’), que llega hasta 1939, y ‘El ángel enfurecido’, hasta 1953.

A lo largo de más de mil quinientas páginas, circulan personajes como el revolucionario Adalbert, la bella Kristina, el valeroso György o la elegante Zia, siempre con el castillo de Ararat, gran feudo familiar, como trasfondo. Y, junto a ellos, seres reales como la Reina Victoria, el príncipe de Metternich o Karl Marx, que tienen apariciones esporádicas.

Sin embargo, ‘Los Dukay’ no está escrita al estilo decimonónico, con un autor omnisciente y objetivo. Zilahy se desmarca frecuentemente de sus criaturas con el recurso del humor y, además, combina los estilos. Así, por ejemplo, a una primera parte más lineal y meramente narrativa sucede una segunda de mayor intimismo y hondura psicológica. También la exaltación de la patria húngara, tantas veces pisoteada, tiene cabida en el relato. En suma, ‘Los Dukay’ es un gran esfuerzo literario y una magnífica saga novelística.

Vía: ‘La Brújula Literaria’.

Foto: Sirje S.

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