‘Distintas formas de mirar el agua’, de Julio Llamazares

Una novela coral en la que el escritor leonés reflexiona sobre la vida con la desaparición de su pueblo natal como trasfondo.

llamazares

Las coincidencias de la vida depararon una curiosa relación entre los escritores Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) y Juan Benet. Porque la casualidad quiso que éste último, ingeniero de profesión, fuera el que diseñase el embalse que anegó para siempre el pueblo natal del primero, un hecho que -según él mismo reconoce- lo convirtió en «ciudadano de ningún sitio». Sin embargo, Llamazares siempre ha señalado a Benet como una de las grandes influencias en su carrera literaria.

Con el tiempo, se conocieron y su relación estuvo marcada por el recelo, pues el autor de ‘Volverás a Región’ pensaba que el leonés le guardaba rencor por haber sido el responsable de aquel pantano que anegó su tierra.

Precisamente, Llamazares recupera de su memoria aquellos hechos en el libro que acaba de publicar: ‘Distintas formas de mirar el agua’. Es una novela muy del gusto del escritor, es decir, una historia en la que suceden muy pocas cosas y lo realmente importante es la reflexión sobre la vida y la intimidad de los personajes. Se trata de una característica omnipresente en la obra del leonés ya desde su primer libro, ‘Luna de lobos’, inspirado en el instinto de supervivencia de los «maquis» de la cordillera cantábrica, hasta el último, ‘Las lágrimas de San Lorenzo’, publicado el año pasado y donde narra la historia de un profesor que, tras rodar por media Europa, regresa a Ibiza con su hijo para presenciar el fenómeno estelar cuyo nombre da título a la novela.

Incluso los libros de viajes que ha publicado Llamazares -‘El río del olvido’, ‘Cuaderno del Duero’ o ‘Las rosas de piedra’ (ésta última un ambicioso proyecto sobre las catedrales)- son, más que la descripción de recorridos y paisajes, una indagación sobre lo que estos lugares provocan en el espíritu del viajero.

También el intimismo preside ‘Distintas formas de mirar el agua’, una novela coral que nos lleva al embalse del Porma (el que cubrió Vegamián). Allí, 16 personas de una familia se han reunido para arrojar las cenizas del abuelo a las aguas. Dedicando un capítulo a cada una de ellas, Llamazares va reconstruyendo su historia particular y, en definitiva,la de toda esa familia. Es como si el pantano ejerciese de espejo de sus vidas. Y es que el propio autor señala que «las diferentes formas de observar el agua son una metáfora de las distintas maneras de entender la propia existencia».

Realmente, quizá los auténticos protagonistas del libro sean el paisaje y las gentes de aquellas tierras, quienes cerraban sus casas al abandonarlas incluso a sabiendas de que no iban a volver. Aunque Llamazares nació por casualidad en Vegamián y vivió poco tiempo allí, él mismo reconoce que mantiene con aquel lugar una relación «casi mítica».

Vía: ‘Diario de León’.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...