El sueño, de Emile Zola, ascenso y decadencia de una mujer

Grandes escritores ha habido muchos pero son escasos los que han sido capaces de construir una estética propia y nueva. Uno de ellos fue el francés Emile Zola y llamó a su escuela Naturalismo. A ella y a la serie de ‘Los Rougon-Macquart’ pertenece la novela ‘El sueño’, que aquí analizamos.

A lo largo de la Historia de la Literatura, ha habido muchos grandes escritores pero pocos pueden presumir de haber creado, por sí solos, una estética nueva. Lo hizo en su momento Lope de Vega con su ‘Arte nuevo de hacer comedias’ o Ramón María del Valle-Inclán con sus «esperpentos», por mostrar dos casos. Pero es, sin duda, una ingente labor construir, a partir de las tesis existentes, toda una teoría nueva y original, aunque se circunscriba a un solo género literario.

Si aquéllos lo hicieron respecto al teatro, el francés Emile Zola (París,1840-1902) lo realizó respecto a la narrativa y el resultado fue el Naturalismo, una estética que presentaba al novelista como un científico que observa a la sociedad para mostrarla tal y como es –sin retroceder ante lo desagradable-, con objeto de descubrir sus males y así poder corregirlos. Tal concepción parte de ideas deterministas: tres elementos marcan y condicionan la trayectoria vital del individuo: la herencia genética, las circunstancias sociales y las taras adquiridas (alcoholismo, prostitución).

Foto de una novela de Zola

Un ejemplar de 'Thérèse Raquín', otra de las novelas de la serie de 'Los Rougon-Macquart'

No es necesario señalar la polémica que tales ideas, basadas en el Positivismo de Auguste Comte, levantaron, al negar a la persona la capacidad de superación. Muchas fueron las críticas que se opusieron a la estética de Zola pero quizá una de las más repetidas era la que se refería al escaso valor literario de este tipo de obras que, al tener una intención científica, muchas veces prescindían del estilo elevado que debe tener la literatura. Claro que esto sucedía con sus discípulos poco dotados.

Porque las novelas del propio Zola, de Maupassant o de Thomas Hardy –por citar a un seguidor inglés– tienen, al menos, tanta altura literaria como las de otros autores pertenecientes a otras tendencias estéticas. Además, en el caso del primero, desarrolló una labor monumental: un conjunto de veinte novelas que, agrupadas bajo el título de ‘La saga de los Rougon-Macquart, historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio’, constituyen un todo unitario, en el que los personajes reaparecen una y otra vez.

A esta serie pertenece ‘El sueño’, que cuenta la peripecia de Gervaise Macquart, quién, abandonada por su marido, se casa con un obrero llamado Coupeau. Del matrimonio nace una hija, Anna o Nana –que protagonizará la novela posterior del mismo título-. Por entonces, Gervaise alcanza la cima de su estabilidad llegando a abrir su propio negocio pero un accidente provoca que Coupeau caiga en el alcoholismo, al que arrastrará a su esposa. Zola nos narra el ascenso y decadencia de esta mujer con un tono documental pero ello no es obstáculo para que se trate de una excelente novela.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Cwasteson.

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