La dama de blanco, de ‘Wilkie’ Collins, el discípulo de Dickens

Charles Dickens es el novelista inglés del siglo XIX por excelencia y oscurece a otros. Uno de éstos es su discípulo William ‘Wilkie’ Collins, un muy estimable escritor que anticipa las técnicas detectivescas de Conan Doyle y que, en La dama de blanco, nos presenta un enredo complejo presidido por una misteriosa mujer.

La literatura inglesa del siglo XIX se halla presidida por dos grandes figuras. En primer lugar, la de Walter Scott y sus románticas novelas históricas y, a continuación, durante la época victoriana (1837-1901), la del novelista por excelencia de la Revolución Industrial y sus excesos: Charles Dickens.

El gran talento de ambos oscurece a otros escritores del periodo que, sin embargo, tienen un valor muy estimable. Así sucede con las hermanas Brönte, Elizabeth Gaskell o ‘George Eliot’ –pseudónimo de Mary Ann Evans-.

Foto de Charles Dickens

Dickens es el gran novelista inglés del siglo XIX. Collins fue su discípulo

Lo mismo le ocurre a un novelista que fue amigo y discípulo de Dickens, aunque ello no disminuye su originalidad, y que merecería un estudio literario más profundo. Se trata de William ‘Wilkie’ Collins (Londres, 1824-1889), quién cuenta entre sus méritos el haber anticipado la técnica policíaca de Conan Doyle en las míticas aventuras de Sherlock Holmes.

Esto se produce en La piedra lunar, publicada en 1868. En ella, Collins nos presenta ya a un sabueso, el sargento Cuff, que resuelve el enredo mediante la lógica y la inteligencia al estilo de aquél. Y, por si ello fuera poco, en la investigación interviene igualmente el doctor Jennings, que aportará sus conocimientos científicos –tantas veces usados por Holmes– para aclarar el misterio.


Por tanto, esta novela puede considerarse un curioso precedente de las aventuras del peculiar detective de Doyle y también, a través de éste, de las de otros muchos investigadores posteriores.

También La dama de blanco es una obra de misterio. Walter Hartright es un maestro de dibujo que es contratado para enseñar a las hermanastras Laura Fairlie y Marian Halcombe. Pronto el profesor y Laura se enamoran pero su relación no es posible ya que el tutor de la joven desea que se case con Sir Percival Glyde, quién, a su vez, sólo ve el matrimonio como un modo de obtener dinero.

Foto de Londres

Una hermosa vista de Londres, ciudad natal de 'Wilkie' Collins

Ante lo inevitable de la situación, Hartright emigra a América y el aristócrata consigue su propósito ayudado por el villano Fosco. Mientras suceden todas estas peripecias hace varias apariciones una misteriosa dama vestida de blanco. Finalmente, el maestro, aunque cree muerta a Laura, regresa para intentar desentrañar el enredo.

Resulta muy novedosa para la época la técnica narrativa de Collins, ya que estructura la narración desde distintos puntos de vista y concede importancia a la profundidad psicológica de los personajes, entre los que destacan el atractivo villano Fosco y la inteligente Marian Halcombe. Sin duda, se trata de una excelente novela que merecería mayor popularidad.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Kirjasto.

Fotos: Charles Dickens: Pingnews.com en Flickr | Londres: Lrargerich en Flickr.

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