‘Los desterrados de Poker Flat’, de Francis Bret Harte

Magnífico relator de la conquista del Oeste, Harte supo dotar a tal epopeya de rasgos románticos sin que por ello perdiera su crudo realismo.

poker flat

En el siglo XIX, Estados Unidos desarrolla su colonización de las tierras del Oeste norteamericano, un proceso de rasgos épicos que, pese a sus defectos, constituye en buena medida la construcción de un nuevo mundo. Y, como siempre que esto sucede, se hacía imprescindible que existieran notarios de tales hechos, escritores que dejaran constancia testimonial.

Al margen del tono solemne de James Fenimore Cooper, quién mejor desempeñó ese papel fue Francis Bret Harte (Albany, 1836-1902), claro que no deja de ser lógico pues fue también uno de sus protagonistas. Y es que, a diferencia de otros narradores de la conquista del Oeste que nunca lo pisaron, él se trasladó muy joven a California.

Allí trabajó en los más diversos oficios, desde tipógrafo hasta minero en plena Fiebre del oro. Y también adquirió fama de bebedor y sablista, todo lo cual nos da una imagen suya muy parecida a la de los personajes que pueblan sus relatos y, por ende, las míticas películas del Oeste. En consecuencia, conocía muy bien aquellas tierras y a sus gentes. No obstante, comenzó a ganar fama con un poemario hoy completamente olvidado que llevaba por título ‘The lost Galleor’. Pero los que le han dado celebridad póstuma son sus ‘Bocetos californianos’, recopilación de relatos que narran la vida y hazañas de los pioneros llegados a las nuevas tierras del Oeste.

Entre éstos, destaca ‘Los desterrados de Poker Flat’, que narra las peripecias de John Oakhurst, un tahúr expulsado de ese pueblo minero por haber «desplumado» a varios incautos. Con él, han expulsado a dos prostitutas y a un ladrón borrachín que responde por Tío Billy. Todos ellos se dirigen a Sandy Bar, otro asentamiento minero con objeto de seguir con su profesión. En su camino, se encuentran con Tom Simpson y su novia, que recorren el trayecto inverso. Detenidos para hacer noche en lo alto de una sierra, a la mañana siguiente se encuentran sin caballerías, pues Billy ha huido con todo.

Corre pleno invierno y la única solución para salvar sus vidas es que Simpson llegue a Poker Flat y pida ayuda. Pero este no acaba de regresar y Oakhurst, en un acto de estoicismo, asume que ha pillado «una mala racha» y tendrá que «entregar las fichas», es decir, sacrificar su vida para que las mujeres sobrevivan. A pesar de la dureza de la trama, Harte rodea su historia de cierto romanticismo que les otorga la necesaria aureola mítica.

Fuente: ‘Papeles perdidos’.

Foto: Iván PC.

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