Mirar lo esencial en el otro en el Principito de Antoine de Saint-Exupéry

El encuentro con el Otro en el Principito se actualiza como el acercamiento logrado entre dos seres de la creación, sean hombres, animales o plantas, esto lleva al reconocimiento de la identidad única de los seres queridos en un universo que puede producir semejantes, la esencia del Otro vista con el corazón es el fin del proceso de aprendizaje de la inteligencia afectiva, motor dela búsqueda de amigos en este relato.

Antoine de Saint Exupéry (1900-1944) recibió de niño una educación humanista, era ya un escritor reconocido antes que su avión fuera derribado durante la segunda guerra mundial, por el aviador nazi Horst Rippert, quien se arrepintió de su crimen y se reconoció lector de Saint Exupéry. En obras anteriores a El Principito (1943) como Vuelo Nocturno (1931), Tierra de Hombres (1939), Piloto de Guerra (1942) y su libro póstumo Ciudadela (1948) los valores humanos de la amistad y el compañerismo están destacados, más aún en el marco fatalista de la adversidad. El Principito es un ser solitario que al llegar a la Tierra descubre el valor de la amistad, establece empatía con el aviador y surge un desdoblamiento de la conciencia del autor que presenta su infancia en diálogo con su madurez. Saint Exupéry si bien procedía de una familia aristócrata sufrió la orfandad a los cuatro años de edad y tuvo una relación difícil con su esposa salvadoreña Consuelo Suncin, inspiración para la flor en el relato de El Principito. Su biografía fue conocida y comprendida por su mejor amigo, el periodista socialista francés de origen judío León Werth, destinatario de la dedicatoria de este libro. Werth simbolizaría la posibilidad de comunicación entre los hombres, ya que es una persona mayor que entiende las cosas de los niños.

Es en el tema de las relaciones humanas y del encuentro con el Otro que centraré este artículo. La búsqueda de la amistad hace que el hombre vea lo esencial en los seres que simpatizan con él. Lo esencial de cada uno sea hombre, flor, animal o estrella lo hará distinto de miles de otros semejantes a él o ella. Hay un proceso de aprendizaje de la amistad en el viaje del Principito, primero a través de planetas pequeños donde viven adultos solitarios como él, dedicados a una sola tarea, sin tiempo a interactuar totalmente con el otro que los quiere conocer, este aprendizaje será potenciado en la tierra donde solo la nostalgia por su planeta natal y la fidelidad a su flor lo harán partir, dejando a los nuevos amigos sin él.


Las personas mayores: En el recorrido por los planetas o asteroides pequeños en los que el Principito encuentra adultos dedicados a una sola tarea, juzga la conducta de estos desde la monotonía como el caso del rey solitario que no tiene a quien gobernar y se preocupa solo de dar órdenes razonables para justificar su autoridad y no rechazar ser obedecido, la inutilidad en el ejemplo del vanidoso que solo quiere ser admirado y el bebedor que ha olvidado la razón de su vicio, por el cual finge vergüenza, el hombre de negocios que realiza una minuciosa contabilidad de las estrellas esperando poder venderlas, es un hombre que confunde la parquedad con la seriedad y la utilidad que estará representada por el incesante trabajo del farolero, cuyo pequeño planeta gira alrededor del sol cada minuto y el planeta del geógrafo, quien le recomienda que visite la Tierra y le advierte que su flor es efímera. En este aprendizaje previo a su llegada a la tierra, el Principito se da cuenta que las personas mayores paran muy ocupadas. Conoce en la tierra al guardagujas del tren que le informa de la desorientación de los adultos y la prisa con que realizan sus viajes, el Principito siente que los niños que miran el paisaje por las ventanas del tren si disfrutan de su viaje. El vendedor de píldoras para evitar la sed no puede entonar con el Principito que desea tener tiempo libre para acercarse a una fuente en vez de tener ese tiempo para oscuras intenciones sin beber agua, este vendedor niega la renovación de la vida al acercarse al elemento vital, símbolo de pureza, es rechazado por él porque además de disparatado es inicuo. Finalmente el último adulto es el aviador, narrador del relato que tiene sensibilidad, se conmueve con la risa y el llanto del Principito y representa al otro buscado en las relaciones humanas. Es el final del aprendizaje para ambos de ver lo esencial en cada uno de ellos, lo que consolidará una amistad correspondida que trascenderá el tiempo, espacio y la muerte.

La casa del Principito: Sabemos que vive en el asteroide B612 al comienzo del relato en voz del aviador, pero cuando el Principito se refiera a su hogar hablará de su planeta que no es más grande que una casa, finalmente será valorado como estrella al cumplirse el año de la caída del Principito en la Tierra, momento en que se cumple el ciclo de la órbita de la ahora estrella, valorada positivamente por su hermosura y su misterio, a donde regresa el Principito primero en espíritu y quizás después su cuerpo, cuando el aviador no lo encuentra al día siguiente de su muerte.

El ciclo de la serpiente: esta alimaña es el primer ser que encuentra el Principito al llegar a la Tierra, que desiste de matarlo por verlo frágil e inocente, al avanzar la historia este ofidio le acechará para pactar el suicidio del Principito, convencido de que la muerte es el único medio para regresar a su hogar y cuidar de su flor. Se cumple el ciclo de un año porque la serpiente asesina al Principito en el punto exacto de su caída, bajo su estrella y aparte se ha completado el aprendizaje del Principito en la búsqueda del otro, pues ya ha hecho dos verdaderos amigos, el zorro y el aviador.

El don de la amistad: Llegar al otro a través de la captación de su esencia es la meta del Principito, por la enseñanza sublime del zorro domesticado, quien no presenta astucia sino una inteligencia afectiva, le dice que lo esencial es invisible a los ojos y que solo puede verse con el corazón. Aprenden zorro, Principito y aviador a considerar a sus amigos únicos en el universo, por más semejanzas que existan con seres de su misma especie, este don gratifica, el regalo para el zorro será recordar los cabellos rubios del Principito al ver el trigo, para el Principito las estrellas que vera desde su planeta serán pozos de agua con garruchas que le recordarán al aviador que le dio de beber en uno de estos pozos del desierto, y para el aviador el regalo será ver estrellas como cascabeles que ríen porque pensará que en alguna de ellas está el Principito cuidando su flor. Así el vínculo de la amistad trasciende el tiempo y el espacio, porque la comunión con el otro ya ha sido lograda.

Sintonización con la naturaleza: Tanto el aviador como el Principito han tenido una infancia similar, en la cual han sido atraídos por los seres de la naturaleza, así, el narrador dibujaba boas tragando fieras y elefantes, sigue dibujando como actividad lúdica para acercarse al Principito sus corderos, carnero y su caja con orificios que contiene el cordero virtual, el cual el Principito presiente en ella, aparte su sensibilidad está actualizada constantemente en el relato porque ve el aura o lo esencial del Otro con el corazón, a manera de un niño índigo o niño azul por su espiritualidad elevada (recordemos que el azul es el color del espíritu, como lo fue también para el simbolismo en la literatura), lee los pensamientos del aviador y se comunica con animales y plantas.

Conclusión: Esta obra para infantes bien necesita de la adultez para ser comprendida a totalidad, aprendiéndola completamente con el juicio y la experiencia vital propios del crecimiento humano. El Principito realiza un viaje planetario de ida hacia la tierra y un viaje espiritual de regreso a su planeta, vuelto en estrella al final de la obra por el cumplimiento del acercamiento con el Otro a través de la captación de su esencia, acontecimiento que hace única a la persona, flor o animal que entra a nuestras relaciones sociales. La inteligencia será una herramienta que actuará con el corazón para sentir el acercamiento hacia el otro en la comunidad que representa la naturaleza y la vida en todas sus manifestaciones. El encuentro en las relaciones humanas esta modelado por el arte, en una serie de aventuras que muestran el aprendizaje humano y afectivo de este niño del asteroide B612 llamado El Principito, en todo este proceso la belleza de la vida será rescatada y revalorada:las flores, las fuentes de agua, los gestos vitales de la amistad como la risa, el llanto, la solidaridad, los animales y el misterio que hace hermosas nuestras pertenencias afectivas por ser únicas para nosotros.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...