Relatos breves de Javier Marías

Javier Marías está considerado como un referente de la narrativa breve en España, si bien su reconocimiento también tiene que ver con sus colaboraciones en prestigiosos medios de comunicación.

En esta obra se recogen varios relatos del escritor madrileño, concretamente cuatro, en los que le lector queda asombrado por la existencia de personajes y situaciones insólitas que no dejan indiferente a nadie. El amor está muy presente, si bien, destacan sobremanera la recreación de ambientes extraños de los que se derivan unas historias que producen admiración al tiempo que sorpresa.

JAVIER MARÍAS En “Prismáticos rotos”, dos personajes desconocidos charlan en un hipódromo tras coincidir sus historias después de que uno rompe los prismáticos del otro. A partir, de ahí se desarrolla una trama en la que uno de los personajes se sincera con el otro y le termina contando que es un escolta, que lleva una pistola y que está a punto de comete un crimen, si bien la situación creada guarda cierto absurdo.

En el segundo de los textos, “La vida y muerte de Marcelino Iturriaga”, Javier Marías se enfrenta a la muerte para despojarla de misterio y acercarla insólitamente a la propia vida, pues, su protagonista, aunque muerto vive la misma muerte como una especie de vida en la que su mujer e hijos van a verlo de igual modo.

“Gualta” es otro de los relatos breves y seguramente el más impactante. Su inicio es cuanto menos sugerente: “Hasta los treinta años yo viví tranquila y virtuosamente y conforme a mi propia biografía, y nunca había imaginado que olvidados personajes de mis lecturas de adolescencia pudieran atravesarse en mi vida, ni siquiera en la de los demás”. El texto plantea el encuentro de dos personajes totalmente idénticos, como dos gemelos, en donde uno de ellos hará todo lo posible para cambiar su forma de ser después de verse reflejado en la otra persona y no gustarse para nada. Entre estos cambios, el escritor, con cierto humor, nos explica que Javier Santín insulta en público al Papa, hacerse socio del Real Madrid o tomar anís y cazalla.

Por último, “Una noche de amor”, es un relato plagado de misterio en el que un objeto, la carta, tan empleado por la literatura a lo largo de su historia, se convierte en el principal eje del argumento. Hasta cuatro misivas recibe el protagonista, después de haberse decidido por rebuscar en el baúl de los recuerdos de su padre, ya fallecido. Lascivia y sexo se cruzan en esta breve historia, en la que el enterramiento o la incineración debaten su propia naturaleza.

En este último texto, el escritor madrileño, emplea una bonita imagen literaria, con respecto a este tema, que dice: “Mire la brasa de mi cigarrillo y dije:
– ¿No crees que deberíamos incinerarlo?
– Haz lo que quieras, pero vámonos ya de aquí.
Arrojé el cigarrillo al suelo y lo sepulté en la tierra con el zapato”.

Son en definitiva, unos relatos en los que el autor intenta impactar al lector para que no desista en su interés de leer cada una de las historias y Javier Marías lo consigue, y lo consigue por su pluma, aunque sencilla y accesible, sabe perfectamente recrear ambientes misteriosos e insólitos donde el final queda abierto hasta que no llega la última línea del texto.

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