Trucos sencillos para optimizar la lectura

La pre-lectura es clave

Si quieres hacer de la lectura uno de tus hábitos diarios, debes saber que es una muy buena opción porque tiene múltiples beneficios para tu bienestar. Ahora bien, no es tan sencillo como abrir un libro y empezar a leer. Es importante poner en práctica una serie de trucos para optimizar la lectura y que de este modo, una vez la finalices, te quedes con la sensación de haberla exprimido al máximo. A continuación te contamos algunos de los trucos más sencillos y al mismo tiempo efectivos.

Lo primero a tener en cuenta es que ojear rápidamente un determinado artículo en Internet no tiene nada que ver con sumergirse en la historia fascinante de un libro. Por lo tanto, debes dedicarle el tiempo que se merece.

Quizá tengas muchas obligaciones laborales y personales, pero seguro que puedes disponer de cinco o diez minutos al día para dedicárselos a la lectura. Debes pensar en ella como cualquier otra actividad: prógramala y reserva tiempo para ella en tu agenda. De esta manera, una vez hayas calculado el número de horas semanales o mensuales que puedes reservar, puedes crearte una lista de libros que te interesan.

Por lo tanto, de lo que se trata es de hacer de la lectura un hábito. Aunque al principio te resulte algo complicado, con el paso de los días sentirás que te encuentras mucho mejor y que tus niveles de creatividad se han incrementado. También serás capaz de explorar ideas desde un punto de vista distinto.

Lo primero es elegir un libro que realmente encaje contigo, en formato papel o electrónico. Los primeros tienen la ventaja de que ofrecen una experiencia más rica porque el olor se queda registrado en el hipocampo. Mientras, los electrónicos se pueden llevar a cualquier sitio y son mucho más prácticos.

Pre-lectura y lectura rápida

Una vez hayas elegido la novela que quieres leer, el primer paso es hacer lo que se conoce como pre-lectura. Se trata de una técnica que consiste en leer el título, el primer párrafo, la primera fase de cada párrafo y, finalmente, el último párrafo. De este modo, te crearás un contexto y todo te resultará más sencillo.

Si quieres apostar por la lectura rápida, puedes hacerlo, pero debes ser consciente de que tus niveles de comprensión y de memoria disminuirán de forma drástica, al menos al principio. La lectura es un proceso que consta de tres pasos fundamentales: fijar, sacudir y procesar.

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