Filosofía del amor, la armonía del mundo según Percy Bysshe Shelley

Percy Bysshe Shelley es, junto a Byron y John Keats, el máximo representante de la lírica romántica en Inglaterra. Profundamente idealista y con un peculiar sentido de la Naturaleza como fusión de todas las cosas, en el poema Filosofía del amor relaciona a ésta con su unión a la amada.

Aunque no son sus iniciadores –este papel corresponde a William Wordsworth y a Samuel Taylor Coleridge-, tres poetas representan la esencia de la lírica romántica en Inglaterra y, al tiempo, la vertiente más rebelde de la misma.

Se trata de Lord Byron, John Keats y Percy Bysshe Shelley y, aún entre ellos el segundo se distancia de los restantes por su carácter más académico y menos heterodoxo, así como por su vida menos disoluta.

Foto de un retrato de Shelley

Retrato de Percy Bysshe Shelley

Porque tanto Byron como Shelley llevaron su rebeldía romántica ante la sociedad al extremo de acumular un escándalo tras otro. Sabían que ello provocaba conmoción en la pacata aristocracia británica y les encantaba. De ahí, también, que muchas de sus supuestas aventuras no fueran otra cosa que mera invención literaria.

Percy Bysshe Shelley (Field Place, Sussex, 1792-1822), sin embargo, ha visto oscurecida su anhelada fama por su segunda esposa, Mary Wollstonecraft, también literata y creadora de Frankenstein.

De inferior calidad lírica que Byron y, sobre todo, que Keats –sin duda, el mejor de los tres-, Shelley es, no obstante, un muy estimable poeta cuyo estilo podríamos calificar como puramente romántico.

Profundamente idealista, sus composiciones muestran una melancolía inequívocamente propia del movimiento pero también fe en el ser humano y optimismo respecto al futuro de la humanidad.

Sin embargo, quizá el rasgo más relevante de la lírica de Shelley sea su peculiar concepción de la Naturaleza, que también tiene mucho de romántica. Para él, ésta es un todo armónico en el que los elementos que la componen se encuentran íntimamente ligados.

No deja de resultar curioso que un hombre que escribió un libelo titulado Necesidad del ateísmo muestre esa visión de la Naturaleza, que nos recuerda de modo evidente el panteísmo del filósofo neerlandés Baruch Spinoza.

En el poema titulado Filosofía del amor, esta concepción del mundo natural como un todo en el que sus elementos se hallan estrechamente unidos le sirve como excusa para componer una hermosa composición de tipo sentimental.

La tesis esencial del poema es que, si todo en la Naturaleza labora para unirse, de qué sirve todo ese esfuerzo si su amada se muestra esquiva con él. O, en sus palabras, si «todo por una ley divina se encuentra y funde en un espíritu. ¿Por qué no el mío con el tuyo?».

Se trata, en suma, de una bella composición que revela al excelente poeta que fue Shelley, aunque la posteridad le haya discutido este mérito, considerándolo inferior a sus contemporáneos y amigos citados anteriormente.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: On Line Literature.

Foto: Retrato de Shelley: Great British Painting en Flickr.

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