Noche de verano, la soledad de Antonio Machado

En el variable panorama lírico de los primeros años del siglo XX, Antonio Machado representa la coherencia a unas ideas estéticas, la hondura humana y la sencillez formal. Sus temas, universales, lo convierten en patrimonio de la cultura mundial. Buena muestra de todo ello es Noche de verano.

Las primeras décadas del siglo XX fueron, para la lírica española, de constante evolución. La centuria se inicia presidida por los gustos modernistas traídos por Rubén Darío pero pronto se abandonan los oropeles de esta tendencia en aras de una poesía pura, escueta en las formas, cuyo máximo ejemplo probablemente sea Juan Ramón Jiménez.

Por si ello fuera poco, irrumpen los movimientos experimentales de vanguardia entre los que especialmente el Creacionismo de Vicente Huidobro y, sobre todo, el Surrealismo venido de Francia alcanzan gran importancia en la Península Ibérica.

Vista de Sevilla

Sevilla, ciudad natal de Machado, vista por un pintor

Sin embargo, si hubo un poeta que, en toda esta constante agitación, se mantuvo fiel a sus principios líricos, éste fue Antonio Machado (Sevilla, 1875-1939), uno de los más grandes de la literatura contemporánea en castellano y máximo ejemplo de la sencillez expresiva y la profundidad de sentimiento.

Y es que, si hubiera que aplicar un calificativo a Machado, éste podría ser el de original. Iniciado dentro de la corriente modernista –incluso su modernismo es peculiar, pues no busca tanto la exuberancia en las formas-, emprende pronto una tarea de depuración de la palabra poética que ya nunca abandonaría («poesía es la palabra esencial en el tiempo», diría en una ocasión).

No obstante, ello no resta un ápice de belleza a sus composiciones. Tanto las dedicadas a cantar a las tierras y las gentes de España, en la línea de la Generación del Noventa y ocho en la que suele incluírsele, como las más íntimas y sentidas constituyen verdaderas obras maestras de la lírica.

Coherente con sus ideas estéticas, sus poemas son sencillos en la forma y ricos en contenido. En cuanto al primer rasgo, el lenguaje llano que utiliza oculta un riguroso trabajo de depuración poética y, respecto al segundo, poseen una hondura de sentimiento y, en muchas ocasiones, una profundidad filosófica impresionantes.

Buena muestra de todo ello es el poema Noche de verano, en que una cálida y amena descripción de una hermosa noche en esa estación le sirve para terminar mostrándonos una dolorida soledad que contrasta con la placidez y belleza del momento dibujado.

Y es que la soledad es un tema recurrente en Machado, a veces expresada con tonos melancólicos, otras con acentos abiertamente angustiosos. Y, probablemente, este tratamiento de inquietudes comunes a todos los hombres sea una de las causas de que Machado sea un poeta universal, cuyo valor trasciende las letras españolas para convertirse en patrimonio de la cultura humana.

Podéis leer el poema aquí.

Fuente: Abel Martín.

Foto: Sevilla: José Luis Suárez en Artelista.

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