Salgo solo al camino, de Mijáil Lermontov, el poeta del Cáucaso

Como Zorrilla se dio a conocer en el entierro de Larra, el poeta ruso Mijaíl Lermontov lo hizo defendiendo a Pushkin tras su muerte a través de una composición lírica. Romántico como éste, es considerado su heredero y uno de sus temas predilectos es la insatisfacción vital tan propia de la época.

Es bastante frecuente en la Literatura que la muerte de un escritor encumbre a otro que realiza su panegírico. Muy conocido es el caso del joven y anónimo poeta que leyó unos impactantes versos en el entierro de Mariano José de Larra y que no era otro que José Zorrilla. Del mismo modo, en las letras rusas, cuando Aleksandr Pushkin cayó abatido en un duelo, otro autor ejerció su defensa lírica ante el Zar acusando a sus asesinos y reclamando justicia.

Este atrevido poeta era Mijáil Lermontov (Moscú, 1814-1841) y su osadía –tampoco el Zar salía bien parado del texto- le costaría un destierro en el Cáucaso. Claro que, como se había criado en aquellas tierras, el castigo fue para él una bendición, pues volvió a encontrarse con los escenarios de su infancia en las posesiones de su abuela situadas en la aldea de Tarjany.

Foto del Cáucaso

Una vista de los montes del Cáucaso, tierra donde se crió Mijaíl Lermontov

Lermontov había recibido la mejor formación posible a cargo de profesores extranjeros y el ambiente intelectual en que se desarrolló era el mismo que vivió Pushkin. No es de extrañar por ello que tuviesen las mismas inquietudes románticas y que, a la muerte de aquél, fuese considerado el poeta más importante de la Literatura rusa. Sus trayectorias son, por tanto, paralelas hasta el punto de que ambos murieron de la misma forma, abatidos en el transcurso de un duelo (si bien esto también era habitual en la época).

La obra de Lermontov es escasa. En vida tan sólo publicó una breve selección de poemas que muestran a un espíritu de su tiempo, es decir, plenamente romántico. Canta al amor, a las tierras caucásicas y, sobre todo, a la libertad o más bien a la añoranza de ella, pues en la Rusia de los zares era inexistente. Y esto conduce a uno de sus principales ejes temáticos (y de toda la intelectualidad rusa): la insatisfacción vital derivada de la situación política del país.

Todo ello se aprecia en su poema ‘Salgo solo al camino’. La sensación de soledad que muestra el poeta es la de la juventud rusa que, culta y formada en las ideas liberales de occidente, chocaba contra una sociedad absolutista, anquilosada en estructuras arcaicas y sin perspectiva de regeneración. A causa de ello, se sentían abandonados y no hallaban sentido a su vida. Tan sólo en el nihilismo y la inacción encontraban acomodo, un descanso que Lermontov pide para sí mismo. En suma, se trata de un bello poema sobre la insatisfacción vital.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Russiapedia.

Foto: Nicolai Bangsgaard.

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